Un banderazo que reunía a familias en torno al Obelisco de Buenos Aires terminó en enfrentamientos este sábado, luego de que la policía interviniera para retirar a los vendedores ambulantes de la zona. En cuestión de minutos, el clima festivo que se vivía en el lugar, con banderas, guitarras y cánticos, cambió por completo y dio paso a momentos de tensión.
En la Plaza de la República, una gran cantidad de personas se había concentrado con banderas y se encontraba cantando junto a sus familias, en un ambiente que hasta ese momento transcurría con tranquilidad. La afluencia de público también había atraído a numerosos vendedores ambulantes, que estaban en el lugar desde alrededor de las cuatro de la tarde aprovechando la presencia de tanta gente.
El conflicto comenzó cuando efectivos de la policía de la ciudad, identificados con chalecos celestes y sin armas, se acercaron a pedirles a los vendedores que se retiraran del lugar. Los vendedores se negaron a irse, en un contexto en el que la cantidad de asistentes representaba para ellos una clara oportunidad de venta que no querían perder.
A partir de ese momento empezaron los empujones y la situación escaló con rapidez hacia la violencia. Algunas personas comenzaron a defender a los vendedores y a arrojar lo que tenían a mano, como latas de cerveza y botellas de vidrio, lo que terminó de tensar el enfrentamiento entre el público y los efectivos presentes.
La policía avanzó entonces con un cordón y con los escudos, y se reportó el uso de gas pimienta para dispersar a la multitud. En la zona también se había visto un camión hidrante, aunque, según lo observado en el lugar, no se encontraba apostado de manera intencional cerca del banderazo en el momento en que todo comenzó.
En medio de la confusión, muchas familias comenzaron a alejarse y varias cruzaron hacia el otro lado del Obelisco por la Diagonal Norte, buscando evitar tanto el gas como los objetos que volaban. Algunos niños quedaron llorando, asustados por una escena que apenas unos minutos antes había sido una celebración tranquila junto a sus padres.
Tras el operativo, un grupo de personas permaneció en el lugar reclamando y gritándole a la policía por lo ocurrido, mientras los efectivos se reagrupaban sobre la plaza. Al cabo de un rato llegaron al lugar varias ambulancias del SAME y se cortó por completo el tránsito sobre la avenida Corrientes, que poco después comenzó a habilitarse de manera muy lenta a medida que la situación se calmaba.
El saldo del enfrentamiento fue de dos policías lesionados y ocho personas detenidas, según informaron luego las autoridades. La tensión, sin embargo, no se disipó del todo, ya que algunos vendedores volvieron a acercarse a la plaza y la policía debió aproximarse otra vez para pedirles que se retiraran del lugar.
Más tarde se conoció parte del comunicado de las autoridades del sistema de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, que explicó que el conflicto con los vendedores ambulantes se originó porque estaban vendiendo bebidas alcohólicas de manera ilegal. El texto remarcó que la ciudad no va a permitir la venta ilegal ni hechos de violencia que alteren el orden en el espacio público, y se mencionaron imágenes de heladeras llenas de bebidas alcohólicas que habrían sido secuestradas.
