La política colombiana ha entrado en un terreno inédito y, a la vez, profundamente disputado. Se ha anunciado la suspensión provisional de Gustavo Petro en sus funciones como presidente, una medida que apunta directamente a la cabeza del Estado en plena campaña electoral. Lejos de zanjar nada, el anuncio ha desatado de inmediato una enorme polémica, y de momento el propio Petro sigue ejerciendo como presidente.
La decisión tiene un rostro y un origen concretos. La ha anunciado Gloria Arizabaleta, presidenta del órgano encargado de investigar las denuncias contra el mandatario y, además, miembro del mismo partido que Petro. Ese detalle, que quien impulsa la medida proceda de las propias filas del presidente, ha alimentado desde el primer momento las dudas sobre el verdadero trasfondo de la suspensión.
El motivo esgrimido remite directamente a la contienda por la presidencia. La suspensión se vincula a la presunta participación de Petro en actividades políticas durante la campaña electoral, en concreto por haber atacado a Abelardo de la Espriella, candidato de la derecha que disputa la segunda vuelta. Es esa conducta, impropia de quien ocupa la jefatura del Estado, la que se ha señalado como base de la medida.
La legitimidad misma de la decisión está en entredicho. Políticos y juristas sostienen que esa comisión no tiene competencias para adoptar una medida de semejante alcance, como es suspender temporalmente a un presidente en ejercicio. Esa objeción, sobre la propia capacidad del órgano para actuar, ha convertido el anuncio en un foco de controversia jurídica e institucional.
A las dudas legales se suma una lectura política de fondo. Hay quien interpreta el movimiento como una jugada del propio Petro para cobrar protagonismo en plena recta final electoral, más que como una sanción real en su contra. Mientras esa polémica se desarrolla, Petro continúa al frente del Ejecutivo, sin que la suspensión haya cambiado de hecho su situación.
El principal afectado por la pugna electoral ha respondido con dureza. De la Espriella sostiene que la suspensión es en realidad un autogolpe y acusa a Petro de no haber aceptado todavía el resultado de la primera vuelta, en la que el candidato ultraderechista se impuso al aspirante respaldado por el presidente, Iván Cepeda. La segunda vuelta está prevista para el próximo 21 de junio.
El episodio se inscribe en un clima de máxima tensión en torno a las elecciones. De aplicarse, Gustavo Petro sería el primer presidente de Colombia en ser suspendido del cargo, un hecho sin precedentes. En paralelo, la justicia colombiana ha prohibido a De la Espriella usar símbolos nacionales en su campaña, una orden que el candidato ha ignorado, en un pulso que añade aún más incertidumbre a la recta final de los comicios.
