El reclutamiento de menores por parte de grupos armados se ha convertido en uno de los rostros más graves del conflicto en Colombia. Según las autoridades, al menos 386 menores fueron reclutados por estos grupos durante 2025, una cifra que pone de relieve la magnitud de un fenómeno que sigue golpeando a la población más joven del país.
La región más afectada por este tipo de reclutamiento es el Cauca, en el suroccidente de Colombia. Allí, según los datos oficiales, fueron reclutados 174 menores, lo que representa casi la mitad de todos los reclutamientos registrados a nivel nacional. La concentración de casos en este departamento lo coloca en el centro de la preocupación.
Las propias autoridades advierten que existe un alto subregistro respecto a estas cifras. Es decir, el número real de menores reclutados podría ser todavía mayor que el contabilizado, ya que muchos casos no llegan a ser reportados, lo que dificulta dimensionar con exactitud el alcance del problema.
Una de las herramientas que los grupos armados están utilizando para captar a nuevos integrantes son las redes sociales. Las publicaciones que promocionan a estos grupos se están multiplicando en plataformas digitales, especialmente en TikTok, con un objetivo claro: atraer a nuevos reclutas, en particular a jóvenes.
El atractivo que ofrecen estos grupos pasa, en buena medida, por el dinero. El pago que prometen equivale a más del doble del salario mínimo colombiano, una cifra que puede resultar tentadora en contextos de pocas oportunidades y que funciona como gancho para sumar a más personas a sus filas.
El telón de fondo es un conflicto armado que en Colombia se prolonga desde hace más de seis décadas. Ni el Acuerdo de Paz de 2016 ni los recientes intentos de negociación del gobierno con los grupos armados han logrado ponerle fin, mientras una multitud de organizaciones siguen activas en distintas regiones del país.
Muchos de estos grupos viven del narcotráfico y de la minería ilegal, y los enfrentamientos entre ellos o con la fuerza pública son cada vez más frecuentes. En medio de ese escenario, voces de organizaciones sociales, como un miembro de una organización indígena en el Cauca cuya identidad se protegió por razones de seguridad, alertan sobre el impacto que el reclutamiento de menores tiene en sus comunidades.
