Desarrollado por PLD Space, el cohete reutilizable Miura 5 se prepara para su primer vuelo orbital en 2026 desde la Guayana Francesa, un hito para la industria espacial española.
Durante décadas, la carrera espacial ha estado reservada a un puñado de grandes potencias. Sin embargo, en los últimos años han surgido nuevos actores capaces de plantar cara a los gigantes del sector. España aspira ahora a entrar en ese selecto club con un proyecto ambicioso: el cohete Miura 5, que en 2026 afronta el momento más decisivo de su historia con la mirada puesta en la órbita.
Un cohete hecho en España
El Miura 5 es un lanzador orbital de tecnología íntegramente española, desarrollado por la empresa PLD Space, con sede en Elche, en la provincia de Alicante. Fundada por Raúl Torres y Raúl Verdú, la compañía ha diseñado un cohete de unos treinta y cinco metros de altura, con dos etapas, cuya primera fase está impulsada por cinco motores de fabricación propia.
Lo que distingue a este proyecto no es solo su origen nacional, sino también su filosofía. El Miura 5 ha sido concebido como un cohete reutilizable, con una primera etapa recuperable pensada para abaratar los costes y reducir el impacto de cada lanzamiento. Un enfoque que sigue la estela de las grandes compañías privadas que han revolucionado el acceso al espacio en la última década.
Rumbo a la órbita desde Kourou

El gran objetivo es alcanzar la órbita en 2026, previsiblemente durante la primera mitad del año. El despegue está previsto desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, uno de los emplazamientos de referencia mundial para este tipo de misiones. Desde allí, el cohete tratará de completar el salto que separa un vuelo de prueba de un lanzamiento plenamente orbital.
En cuanto a su capacidad, el Miura 5 está diseñado para colocar en órbita cargas de varios cientos de kilogramos, en torno a los quinientos cuarenta según las cifras manejadas por la compañía. Con ello, responde a la creciente demanda de lanzadores especializados en poner en el espacio pequeños satélites, un mercado en plena expansión y muy disputado a nivel internacional.
Del Miura 1 al Miura 5
El camino hacia este cohete no ha sido improvisado. Su predecesor, el Miura 1, fue un lanzador suborbital más pequeño que voló por primera vez en 2023, sirviendo como valioso banco de pruebas. El Miura 5 representa el salto definitivo hacia la órbita, un desafío tecnológico de una complejidad muy superior que exige fiabilidad en cada uno de sus componentes.
Uno de los aspectos más celebrados es la velocidad de desarrollo. Según la propia empresa, el programa ha pasado del concepto al modelo de vuelo en un plazo notablemente corto, de apenas un par de años. Este ritmo se atribuye a un modelo de integración vertical, que permite fabricar internamente gran parte de las piezas y acortar así los tiempos casi a la mitad.
Este avance no es un caso aislado, sino parte de un ecosistema espacial español que ha ido cobrando fuerza en los últimos años. Al calor de este tipo de proyectos han surgido empresas, empleos altamente cualificados y colaboraciones con centros de investigación. El espacio se ha convertido así en un sector estratégico también desde el punto de vista económico e industrial para el país.
Las pruebas antes del vuelo
Antes de despegar, un cohete debe superar una larga batería de ensayos. PLD Space ya ha presentado su primera unidad integrada, y ha sometido distintos componentes a pruebas exigentes, incluyendo ensayos destructivos realizados en Estados Unidos para validar los sistemas de seguridad. También se han llevado a cabo pruebas de carga de combustible para comprobar el comportamiento estructural del conjunto.
El trabajo continúa a buen ritmo en paralelo en varios frentes. La compañía fabrica en España los equipos de apoyo en tierra, mientras avanzan las obras civiles en el complejo de lanzamiento de Kourou. El objetivo declarado es disponer de varias unidades integradas del cohete en cuestión de meses, para poder encadenar los primeros vuelos de demostración.
Por qué es importante
El éxito del Miura 5 tendría un valor que va mucho más allá de lo simbólico. Supondría dotar a España, y por extensión a Europa, de una capacidad propia y competitiva para acceder al espacio, un ámbito cada vez más estratégico. En un momento de fuerte dependencia de operadores extranjeros, contar con un lanzador nacional refuerza la autonomía tecnológica del continente.
A ello se suma el auge de los pequeños satélites, que ha transformado por completo el mercado. Cada vez más empresas e instituciones necesitan poner en órbita dispositivos de tamaño reducido para telecomunicaciones, observación de la Tierra o investigación científica. Disponer de lanzadores ágiles y asequibles como el Miura 5 puede abrir un enorme abanico de oportunidades comerciales en los próximos años.
En definitiva, 2026 se perfila como un año clave para la aventura espacial española. Si el Miura 5 logra alcanzar la órbita, PLD Space habrá conseguido situar a España en un club muy exclusivo de países y empresas capaces de lanzar cohetes al espacio. El reto es enorme y los imprevistos siempre acechan, pero la ambición y el trabajo realizado invitan al optimismo.

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