Septiembre de 2026 ofrece un calendario astronómico intenso: la Luna ocultará a Júpiter y a Venus, el planeta Venus alcanzará su máximo brillo, llegará la Luna de la Cosecha y Neptuno se situará en oposición.
El mes de septiembre llega cargado de citas para los aficionados a la astronomía. El cielo nocturno ofrece este año una sucesión de fenómenos que merecen la pena observar, tanto a simple vista como con la ayuda de unos prismáticos o un telescopio.
Desde ocultaciones planetarias hasta la llegada de la conocida Luna de la Cosecha, el calendario invita a levantar la mirada. A continuación repasamos los principales acontecimientos que marcarán las noches de este mes en el firmamento.
La Luna se cruza con Júpiter
El primero de los grandes momentos llega el ocho de septiembre. Esa madrugada, hacia las cinco y media de la mañana en hora peninsular, la Luna pasará por delante de Júpiter, ofreciendo un acercamiento muy vistoso entre ambos astros.
Conviene precisar, sin embargo, que la ocultación completa de Júpiter solo será visible desde Norteamérica. Desde España se podrá disfrutar igualmente del encuentro cercano entre el satélite y el mayor planeta del Sistema Solar.
Una ocultación de Venus
Unos días después, el catorce de septiembre, se producirá uno de los fenómenos más llamativos del mes. Una fina Luna creciente cubrirá por completo a Venus, en un espectáculo poco frecuente que sí podrá seguirse desde nuestro país.
El evento tendrá lugar durante la mañana, aproximadamente entre las once y media y las doce y media en hora peninsular. Será visible en buena parte de Europa, África y algunas zonas de Asia, lo que lo convierte en una cita especial.
Venus en su máximo esplendor

El propio Venus será protagonista de nuevo el veintidós de septiembre. Ese día alcanzará su máximo brillo del año, con una magnitud de menos cuatro coma ocho, que lo convierte en el punto más luminoso del cielo después de la Luna.
Su resplandor será tan intenso que resultará muy fácil de localizar, incluso desde zonas con cierta contaminación lumínica. Se trata de una ocasión inmejorable para observar con detalle el llamado lucero del alba o de la tarde.
La llegada del otoño
El calendario astronómico también marca el cambio de estación. El veintitrés de septiembre, de madrugada, tendrá lugar el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, momento en el que el día y la noche alcanzan una duración muy similar.
A partir de esa fecha, las noches comienzan a ganar terreno de forma progresiva. Ese alargamiento de las horas de oscuridad favorece precisamente la observación del cielo, al ofrecer más tiempo para contemplar las estrellas y los planetas.
Luna de la Cosecha y Neptuno
El mes se despide con una jornada especialmente rica. El veintiséis de septiembre, al caer la tarde, brillará la tradicional Luna de la Cosecha, la Luna llena que este año tendrá lugar en la constelación de Piscis.
Esa misma fecha coincide con la oposición de Neptuno, el momento en el que el planeta se encuentra en su punto más cercano a la Tierra durante todo el año. Es, por tanto, la mejor ocasión para intentar observarlo, siempre con instrumentos adecuados.
Un mes para mirar al cielo
El conjunto de estos fenómenos convierte septiembre en un mes idóneo para la observación astronómica. Muchos de ellos pueden disfrutarse a simple vista, mientras que otros requieren prismáticos o un telescopio para apreciarse en todo su detalle.
Alejarse de las luces de la ciudad y consultar previamente los horarios de cada evento ayuda a no perderse ninguna cita. El cielo de septiembre ofrece, en definitiva, un recorrido variado por algunos de los grandes atractivos del firmamento.
Muy buena cobertura de Luna.
Luna: mejor tratado que en otros sitios.
Sigo Luna y esto ayuda.

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