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El lince cambia de menú en Doñana CLIMATE · ES

El lince cambia de menú en Doñana

Pablo Ramírez Pablo Ramírez pabloramirez.avalw.com · 340 reads Respect0 Save Share Read only
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La escasez de conejos y la sequía obligan al lince ibérico a depredar crías de milano negro, un comportamiento inédito documentado por el CSIC.

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En 2018, casi la mitad de los polluelos de milano negro en una zona de diez kilómetros cuadrados de Doñana desaparecieron. No fue por mala suerte ni por errores de observación. Fue depredación. El lince ibérico, que durante décadas había ignorado esa presa, trepó hasta los nidos para llevarse a las crías. Un comportamiento que, hasta ese momento, no tenía precedentes en las tres décadas de seguimiento de ambos animales.

La noticia llega a través de un estudio publicado en Nature por investigadores de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC. Analizaron 1.624 nidos de milano negro entre 1993 y 2023. Los datos son tajantes. Entre 1993 y 2012, los linces apenas tocaron el uno por ciento de los nidos. Luego, todo cambió. El ecosistema está reaccionando a una presión que no venía en el guion.

Dos amenazas que se suman

El lince no ha cambiado de dieta por capricho. La explicación es brutal y simple. Las poblaciones de conejos, su presa principal, han colapsado. Una enfermedad hemorrágica vírica ha diezmado a estos roedores desde hace años. Sin conejos, el lince se queda sin su fuente de alimento habitual.

Pero el problema no acaba ahí. Las sequías prolongadas han reducido otras presas alternativas. Los patos de las marismas, que podrían servir de sustituto, también escasean cuando el agua desaparece. Fabrizio Sergio, primer autor del estudio, lo resume con claridad. Durante los años de sequía, las presas alternativas son muy escasas, y el lince se ve abocado a alimentarse de todo lo que encuentre.

Los nidos de milano negro, situados a gran altura, se han convertido en una presa accesible para el lince ibérico en tiempos de escasez.
Los nidos de milano negro, situados a gran altura, se han convertido en una presa accesible para el lince ibérico en tiempos de escasez.

Tres metros de roca y una caza imposible

Hay un detalle que me deja pensando. El lince tiene que trepar hasta doce metros de altura para alcanzar un nido de milano negro. No es una caza fácil. No es una presa al alcance de la mano. Es un esfuerzo físico considerable para un animal que normalmente caza en el suelo, entre matorrales y carrizales.

Que un felino de tamaño medio invierta esa energía en trepar roca es una señal de alerta. No es curiosidad. Es supervivencia. Cuando un depredador top de su ecosistema cambia de estrategia de caza, algo está roto. El lince no está eligiendo. Está adaptándose. Y esa adaptación tiene consecuencias.

Las sequías prolongadas han reducido las presas alternativas del lince, como los patos de las marismas, forzando un cambio en su dieta.
Las sequías prolongadas han reducido las presas alternativas del lince, como los patos de las marismas, forzando un cambio en su dieta.

Un ecosistema que se reconfigura

El milano negro no es una presa menor. Es un ave rapaz que forma parte de la cadena trófica de Doñana. Si los linces depredan sus crías con regularidad, la población de milanos se resentirá. Eso, a su vez, afecta a otras especies que dependen de los milanos o compiten con ellos por recursos.

Sergio y su equipo advierten que este cambio podría alterar el equilibrio del ecosistema. No es una hipérbole. En Doñana, cada especie cumple una función. Si una de ellas cambia de rol, el efecto se propaga. El lince, que debería ser un depredador de roedores, ahora compite indirectamente con otras aves por presas o altera la dinámica de reproducción de las rapaces.

El estudio no solo documenta un hecho. Pone el dedo en la llaga de un problema mayor. La combinación de enfermedad y sequía está reescribiendo las reglas de la supervivencia en el parque nacional. Y los animales no tienen tiempo para adaptarse con calma. Lo hacen o mueren.

Los investigadores del CSIC han documentado este cambio de comportamiento analizando más de 1.600 nidos durante tres décadas.
Los investigadores del CSIC han documentado este cambio de comportamiento analizando más de 1.600 nidos durante tres décadas.

Lo que viene después

El equipo científico, que incluye a investigadores como Haruki Natsukawa, Alessandro Tanferna y Javier Chicano, no se queda en la descripción del problema. El estudio abre la puerta a preguntas difíciles. ¿Podemos restaurar las poblaciones de conejos? ¿Qué papel juegan las sequías en la disponibilidad de presas alternativas? ¿Está el lince preparado para un futuro con menos agua?

Las respuestas no son inmediatas. Pero el dato de 2018, con casi el cincuenta por ciento de las crías de milano depredadas, es un recordatorio claro. Doñana no es un museo. Es un sistema vivo que responde a las presiones que recibe. Y si no actuamos sobre las causas, la dieta del lince seguirá cambiando. No por voluntad. Por necesidad.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el lince ibérico ha empezado a depredar nidos de milano negro en Doñana?

El lince ha cambiado su dieta porque las poblaciones de conejos, su presa principal, han colapsado debido a una enfermedad hemorrágica vírica. Además, las sequías prolongadas han reducido otras presas alternativas como los patos, forzando al felino a buscar alimento en nidos de aves.

¿Cuántos nidos de milano negro analizaron los investigadores del CSIC en su estudio?

Los investigadores de la Estación Biológica de Doñana analizaron un total de 1.624 nidos de milano negro. Este seguimiento abarcó un período de treinta años, desde 1993 hasta 2023.

¿Qué porcentaje de nidos de milano negro depredaron los linces entre 1993 y 2012?

Durante ese período, los linces apenas tocaron el uno por ciento de los nidos. Este comportamiento cambió drásticamente a partir de 2018, cuando la depredación se volvió significativa.

¿Cuál es el esfuerzo físico que debe realizar un lince para alcanzar un nido de milano negro?

El lince tiene que trepar hasta doce metros de altura para acceder a los nidos. Este esfuerzo físico considerable es inusual para un animal que normalmente caza en el suelo entre matorrales y carrizales.

¿Qué consecuencias tiene el cambio de dieta del lince para el ecosistema de Doñana?

Este cambio podría alterar el equilibrio del ecosistema al afectar la población de milanos negros. Dado que cada especie cumple una función específica, la modificación del rol del lince se propaga y afecta a otras especies que dependen o compiten con las rapaces.

¿Quiénes son los autores principales del estudio publicado en Nature sobre este fenómeno?

El primer autor del estudio es Fabrizio Sergio, junto a un equipo que incluye a Haruki Natsukawa, Alessandro Tanferna y Javier Chicano. La investigación fue realizada por investigadores de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del CSIC.

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Pablo Ramírez 2026-11-04 · 3 min read · 2 reads
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