Ha comenzado la siembra del arroz en Andalucía con la expectativa de una buena campaña en las más de 36.000 hectáreas dedicadas a este cultivo. El arranque de la siembra llega después de varios años en los que la falta de agua obligó a dejar buena parte de la tierra en barbecho. El sector afronta así el segundo año consecutivo con unas expectativas de cosecha muy favorables.
Desde el punto de vista de la producción, los agricultores se muestran optimistas y confían en completar la campaña sin contratiempos. Según explican los propios productores, este año esperan poder sembrar el cien por cien de sus hectáreas, algo que consideran muy positivo para un sector que venía de ejercicios marcados por la sequía. La recuperación de la disponibilidad de agua resulta clave para que la marisma del Bajo Guadalquivir vuelva a llenarse de actividad.
Sin embargo, no todo son buenas noticias para el sector arrocero andaluz. En los silos queda almacenada todavía mucha cantidad de arroz de la cosecha anterior sin vender. Los agricultores atribuyen esta situación a los bajos precios en origen, que dificultan dar salida al producto ya recolectado y comprometen la rentabilidad de las explotaciones.
Entre las causas que señalan está la entrada masiva de arroz importado procedente de países asiáticos y, ahora también, de Argentina. Los productores vinculan esta última llegada al acuerdo con Mercosur, que facilita la entrada de producto de fuera de la Unión Europea. Esa competencia presiona a la baja los precios que reciben los agricultores locales por su cosecha.
La magnitud del problema se refleja en las cifras que manejan las propias cooperativas. Según los representantes del sector, en este momento todavía tienen pendiente de vender alrededor del cuarenta por ciento de la cosecha anterior. Ese excedente sin colocar en el mercado lastra las cuentas del sector justo cuando arranca una nueva campaña de siembra.
A las dificultades comerciales se suma el malestar con las decisiones europeas. Los productores se han mostrado muy críticos con Bruselas por la gestión de las cláusulas de salvaguardia, que en su opinión no han servido para protegerlos frente a las importaciones. El contraste entre unas buenas perspectivas de cosecha y un mercado saturado de producto sin vender marca el inicio de la nueva campaña arrocera en Andalucía.
