Los apicultores de Cataluña están muy preocupados por la avispa asiática, una especie invasora que amenaza la próxima campaña de otoño. El sector advierte de que las pérdidas podrían alcanzar hasta el 65% de la producción de miel.
Estos días los apicultores descuelgan las trampas que colocaron hace unos meses para cazar a las reinas de la avispa. En esta época, la reina entra en una fase de letargo y funda un nuevo nido, se encierra en el avispero para poner huevos y deja de volar.
El problema llega con el otoño. Entonces las avispas acuden a capturar a las abejas y se sitúan delante de las piqueras de las colmenas, impidiendo que las abejas salgan a trabajar. Como consecuencia, el apicultor sufre pérdidas por no poder recolectar la miel.
Según los cálculos del sector, este otoño las pérdidas podrían llegar hasta el 65% de la producción, lo que equivale al 20% de la cosecha anual. En Cataluña se producen dos millones de kilos de miel al año.
El principal motivo de la gravedad es que las abejas son el alimento preferido de estas avispas. Se trata de una especie invasora que se ha instalado con facilidad, no tiene depredadores en la zona y encuentra en las colmenas un auténtico supermercado del que alimentarse.
Los apicultores se reunieron en noviembre con la Administración. En aquel encuentro, la Generalitat se comprometió a reforzar el trampeo para reducir el impacto de la avispa velutina. Sin embargo, el sector denuncia que esa medida todavía no se ha puesto en marcha.
Los colmeneros aseguran que se les prometió un plan de choque que, de momento, no se ha concretado. Lamentan que no se ha celebrado ni una sola reunión, mientras tratan de frenar la expansión de la especie, conscientes de que ya no pueden eliminarla.
