Las explotaciones avícolas de la provincia de Valladolid han reforzado sus medidas de bioseguridad frente a la enfermedad de Newcastle, después de que se detectara un foco en una granja del municipio de Aldea de San Miguel. Según la información facilitada, se trata del único foco localizado en la provincia y, de momento, se encuentra bajo control. La aparición del brote ha obligado a las autoridades a poner en marcha de inmediato los protocolos previstos para este tipo de situaciones.
El caso resulta relevante porque supone el primer brote de la enfermedad de Newcastle detectado fuera de la Comunidad Valenciana y porque marca la reaparición de esta dolencia en España después de tres años sin registrarse casos. La enfermedad de Newcastle no es la gripe aviar, aunque, tal y como explican desde el sector, los protocolos sanitarios que se aplican para contenerla son prácticamente los mismos que se utilizan frente a la influenza aviar.
Para frenar la propagación, la Junta de Castilla y León ha activado el protocolo sanitario correspondiente, una decisión que ha supuesto el sacrificio de 24.000 pollos de engorde en la explotación afectada. Junto al sacrificio de los animales, las autoridades han decretado además una serie de medidas adicionales orientadas a evitar que el foco se extienda a otras granjas de la zona.
Entre esas medidas figura el refuerzo de la bioseguridad en el acceso a las instalaciones, con pautas como el uso de ropa específica para cada nave de la explotación. Los responsables del sector reconocen que el manejo de estos episodios se ha ido perfeccionando con la experiencia acumulada en brotes anteriores, un aprendizaje que ha permitido hacer las explotaciones más seguras frente a posibles contagios.
Aun así, desde las propias granjas advierten de que el riesgo de contagio no desaparece por completo, ya que la fauna salvaje puede actuar como vía de transmisión de la enfermedad. A ello se suma que la vacunación no es obligatoria en el caso de los pollos de engorde, lo que deja a este tipo de explotaciones en una situación de mayor exposición ante la llegada del virus.
Los productores recuerdan que se trata de broilers, pollos que se crían durante unos 42 días, y que una de las recomendaciones sanitarias pasa precisamente por poder vacunar a los animales. La reaparición de la enfermedad de Newcastle tras tres años sin casos ha vuelto a situar la prevención en el centro de las preocupaciones del sector avícola, que confía en que el control del foco en Valladolid evite nuevos contagios.
