Madrid se ha convertido en una especie de Miami europea para grandes fortunas internacionales, sobre todo latinoamericanas. La llegada de ese dinero está disparando el precio de la vivienda hasta niveles que ya superan a los de Barcelona. La ciudad atrae a inversores de alto poder adquisitivo que buscan colocar su patrimonio en el mercado inmobiliario español. El fenómeno se ha intensificado en los últimos tiempos y ha cambiado la fisonomía de algunos barrios.
A ese atractivo se suman la desregulación y una fiscalidad más baja, factores que han acelerado el encarecimiento del mercado. El resultado es una transformación profunda de la ciudad, con efectos que ya se extienden más allá de los barrios más exclusivos. Lo que empezó en el segmento de lujo termina presionando el conjunto del mercado de la vivienda. Por eso el debate sobre los precios se ha vuelto cada vez más visible.
Las redes sociales se han llenado de vídeos que enseñan pisos de lujo en la capital. En uno de esos casos, en la misma Puerta de Alcalá, se muestra un inmueble cuyo precio asciende a tres millones y medio de euros. La pregunta habitual es quién puede permitirse comprarlos. La respuesta que dan los propios agentes apunta a empresarios consolidados, un perfil de inversor que suele venir de Hispanoamérica, principalmente de México, Colombia, Venezuela y Chile.
Luis Ruelas representa a una empresa de la bolsa mexicana que hace de puente con inversores latinoamericanos, tanto en banca privada como en la compra de pisos. Según explica, lo que buscan realmente son propiedades extremadamente exclusivas y ven un activo en Madrid como un refugio para parte de su patrimonio, situado en una divisa fuerte como el euro. Grandes bancos como CaixaBank o BBVA han abierto en España departamentos para atender de manera específica a clientes de Latinoamérica.
Madrid concentra el 85% de la inversión latinoamericana en inmuebles en España, atraída por la lengua, las universidades y también por la baja fiscalidad. La diferencia tributaria es notable: por un inmueble de tres millones y medio de euros, un gran inversor pagaría unos 425.000 euros en impuestos en Cataluña, frente a 210.000 euros en la Comunidad de Madrid, es decir, menos de la mitad. Además, la Comunidad de Madrid ofrece beneficios fiscales para atraer a extranjeros que quieran trasladarse a vivir a España.
Un edificio junto a la Gran Vía resume lo que está ocurriendo. Antes albergaba oficinas o instituciones, como el propio centro Blanquerna de la Generalitat de Catalunya, pero hace menos de un año lo compró un grupo de capital mexicano que lo reconvertirá de forma íntegra en apartamentos de lujo con todos los servicios incluidos, como si fuera un hotel de cinco estrellas. Es la imagen de un boom inmobiliario que avanza con rapidez y que, advierten, ya está teniendo consecuencias para la ciudad.
