El incendio forestal que arde en el Parque Natural de la Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, se ha agravado hasta obligar a evacuar a más de 16.000 personas. El fuego avanza sin control por este espacio natural protegido y ha vaciado dieciséis municipios enteros, a los que se suman barrios y urbanizaciones de otros dos. Los servicios de emergencia trabajan con dos prioridades claras, proteger a las personas y salvar los bienes materiales, mientras los medios aéreos llevan horas operando sobre la zona.
El epicentro de la noche fue la localidad de La Vall d'Uixó, donde las llamas llegaron a bordear toda la ciudad. Su alcaldesa, Tania Baños, describió la jornada como la peor noche de la historia del municipio y explicó que el gran objetivo fue evitar que el fuego bajara al casco urbano y alcanzara las viviendas, que son primeras residencias de muchos vecinos. Ese propósito se logró gracias a lo que definió como un muro de recursos desplegado por la Unidad Militar de Emergencias y el resto del dispositivo para frenar el descenso de las llamas.
En La Vall d'Uixó se desalojó a algo más de 5.000 vecinos, que fueron repartidos en el municipio de Moncofa y en varios centros habilitados dentro de la propia localidad. La alcaldesa detalló que se hizo un esfuerzo especial con las personas dependientes, aquellas que necesitan de las instituciones para poder moverse, de modo que quedaran atendidas antes que el resto durante el desalojo.
Uno de los momentos más delicados de la madrugada fue la evacuación de una residencia de ancianos con ciento veinte usuarios. Según relató la alcaldesa, los primeros en salir fueron los grandes dependientes y toda la operación se coordinó con la Generalitat Valenciana, con la dirección del centro y con el ayuntamiento. Los residentes fueron trasladados a nuevos destinos en otros municipios de forma tranquila y, según la responsable municipal, todos se encuentran bien y con sus necesidades sanitarias cubiertas.
Las autoridades locales advirtieron de que el confinamiento y el desalojo de los barrios y urbanizaciones ya evacuados se mantendrán a lo largo de todo el día. La alcaldesa señaló que a las diez y media estaba prevista una reunión del CECOPI en la que se tomarían decisiones que podrían cambiar o mantener las medidas, aunque adelantó que lo seguro era que continuara la parte del desalojo de las zonas afectadas.
Pese a que en el propio núcleo urbano de La Vall d'Uixó la situación mejoró durante la mañana, la evolución general del incendio no invitaba al optimismo. La alcaldesa reconoció que a esa hora no se podía ser optimista con la marcha del fuego y que continuaban los trabajos con medios aéreos. Sobre el número de hectáreas calcinadas evitó dar cifras, al considerar que ese dato correspondía a niveles superiores del operativo y a los bomberos.
Este episodio se produce mientras España atraviesa la segunda ola de calor extremo del verano, con un riesgo de incendios muy alto en amplias zonas del país. El de la Sierra de Espadán se enmarca en la peor oleada de fuegos del año, que en paralelo mantiene bajo emergencia de interés nacional los incendios de Madrid y Ávila, ya extendidos hacia la provincia de Toledo, con cerca de 45.000 hectáreas arrasadas, alrededor de 100.000 personas evacuadas o confinadas y más de 3.000 efectivos desplegados sobre el terreno.
