El incendio forestal declarado en Grazalema, en la provincia de Cádiz, ha quedado estabilizado después de una jornada de fuerte tensión. Según lo retransmitido por RTVE, el fuego ha llegado a calcinar más de 200 hectáreas de terreno antes de que los equipos de extinción lograran controlar su avance. La estabilización ha permitido rebajar la presión sobre una zona que, apenas unas horas antes, había vivido momentos de auténtico peligro.
De acuerdo con la información facilitada, el origen del incendio estuvo en una excavadora, un detalle que apunta a un inicio accidental vinculado a la maquinaria. A partir de ese foco, las llamas se propagaron con rapidez, favorecidas por las duras condiciones ambientales, hasta obligar a activar un dispositivo de emergencia y a desalojar a la población que se encontraba en las inmediaciones del fuego.
El momento más crítico llegó a primera hora de la tarde, cuando los vecinos vieron cómo las llamas salían muy cerca de sus viviendas y avanzaban hacia la zona habitada. Según relataron, tuvieron la suerte de que el viento acabara desviando el fuego, lo que evitó males mayores. Aun así, muchos vecinos, que en la zona cuentan con huertos y animales, tuvieron que abandonar sus casas ante la incertidumbre sobre hacia dónde podía girar el incendio.
En total, cerca de 200 personas fueron desalojadas de sus casas y de los hoteles de la zona, y ya han podido regresar a sus alojamientos una vez controlada la situación. Las autoridades han procedido a la desescalada del plan de emergencia y han dado por recuperada la normalidad desde el punto de vista de la población, aunque los efectivos siguen vigilando el terreno por precaución.
Uno de los grandes temores durante las horas de mayor virulencia fue que el fuego pudiera alcanzar la zona protegida del Pinsapar, un enclave natural de especial valor ecológico en la sierra gaditana. Evitar que las llamas llegaran a esa masa forestal protegida se convirtió en una de las prioridades de la extinción, dado el elevado valor medioambiental de la zona y la dificultad de recuperarla en caso de resultar dañada.
Pese a la estabilización, no se descarta que puedan reactivarse nuevos conatos de incendio en las próximas horas. Las condiciones meteorológicas no ayudan, ya que se espera calor y viento a lo largo del día, dentro de una situación general de ola de calor que mantiene a buena parte de España con temperaturas de más de 40 grados y un riesgo de incendios muy alto o incluso extremo. A ese cuadro se suman avisos amarillos y naranjas y algunas tormentas que hoy se concentran sobre todo en puntos del norte del país.
