Un incendio forestal de nivel 2 de gravedad ha obligado a desalojar el municipio de La Mierla, en la provincia de Guadalajara, en una jornada marcada por la virulencia del fuego. Según ha informado RTVE, los vecinos de la localidad han recibido un ES-Alert con la orden de evacuación en sus teléfonos móviles, y algunos de ellos se han dirigido a Cogolludo, una de las poblaciones cercanas hacia las que se ha redirigido a la población afectada por el avance de las llamas.
El origen del incendio se sitúa este jueves y, según los primeros datos, habría sido provocado por una cosechadora. A partir de ese foco inicial, el fuego encontró unas condiciones especialmente propicias para propagarse, ya que las fuertes rachas de viento que se registran en la zona están contribuyendo de manera decisiva a su virulencia y complican las tareas de quienes trabajan para frenarlo.
La rapidez con la que se mueve el frente es uno de los aspectos más preocupantes de esta emergencia. De acuerdo con la información facilitada, el incendio avanza a un ritmo de unos treinta metros por minuto, una velocidad que explica la premura con la que se han adoptado las medidas de protección y que mantiene en alerta a las localidades situadas en su trayectoria.
Por ese motivo, el fuego pone en peligro a otros municipios de los alrededores, como Retiendas y Tamajón, hacia los que podría dirigirse si las condiciones no mejoran. La evolución del viento resulta determinante en estos casos, ya que un cambio en su dirección puede modificar por completo el escenario y llevar las llamas hacia núcleos de población que hasta ese momento se encontraban al margen del riesgo directo.
Además de la evacuación de La Mierla, las autoridades han decretado el confinamiento del embalse de Peñamira y del municipio de Muriel. Con estas medidas se busca mantener a salvo tanto a los vecinos como a las personas que pudieran encontrarse en las inmediaciones de la zona de agua, en un dispositivo que combina desalojos y confinamientos en función de la posición de cada punto respecto al frente del incendio.
En las labores de extinción trabajan sobre el terreno más de un centenar de efectivos y una treintena de medios terrestres, a los que se han sumado los refuerzos de la Unidad Militar de Emergencias. El despliegue busca estabilizar el perímetro y evitar que el fuego siga ganando terreno, en una intervención que se ha visto condicionada en todo momento por las rachas de viento y por el calor extremo que afecta a buena parte del país.
El balance provisional habla ya de centenares de hectáreas calcinadas, y el episodio se enmarca en una sucesión de emergencias en la misma zona, hasta el punto de que se trata del quinto incendio que se registra allí en menos de una semana. Esa acumulación de fuegos en un plazo tan breve refleja la situación de riesgo extremo que vive el campo, muy castigado por las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación en pleno verano.
