El incendio forestal declarado en la zona de Ores, en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, ha obligado a desalojar de madrugada una cuarta localidad ante el avance imparable de las llamas. Según ha informado RTVE, el fuego ha quemado ya más de 7.600 hectáreas y el humo llegaba de esta manera al foco durante la jornada, en una imagen que reflejaba la magnitud que ha alcanzado un incendio que mantiene en vilo a toda la comarca. La evolución del fuego ha ido a peor con el paso de las horas, hasta convertirse en una de las emergencias más serias que afronta estos días la comunidad.
Las condiciones se han complicado, y mucho, para las labores de extinción. El viento errático e impredecible y la baja humedad están dificultando enormemente el trabajo de los equipos que combaten las llamas sobre el terreno. En este contexto, las autoridades han advertido de que se encuentran ante uno de los incendios forestales de Aragón con mayor potencial de crecimiento y con mayor potencial de destrucción de una zona muy importante de la comunidad, una descripción que da idea de la gravedad de la situación.
Los vecinos ya veían por la tarde cómo las llamas estaban cada vez más cerca de sus casas, con la inquietud propia de quien observa avanzar el fuego sin saber hasta dónde llegará. En sus testimonios describen una situación de mucha preocupación y coinciden en un mismo diagnóstico sobre el estado del entorno. El monte está muy mal ahora, está muy seco, relatan, y auguran que esto irá a más con seguridad, en referencia al riesgo de que el incendio siga ganando terreno en las próximas horas.
A muchos de ellos les ha llegado la orden de desalojo, una medida preventiva adoptada para garantizar su seguridad ante la proximidad de las llamas. En total, unas 400 personas han tenido que dejarlo todo, tanto en Asín como en Luesia y en Ores, tres localidades directamente afectadas por la evolución del incendio. Se trata de vecinos que han abandonado sus hogares de forma apresurada, sin apenas tiempo para recoger sus pertenencias, y que ahora aguardan a poder regresar cuando la situación lo permita.
La situación, además, ha ido a peor con el paso de las horas. El fuego ha calcinado ya más de 7.600 hectáreas y se ha convertido en el mayor incendio de Aragón en lo que va de año, con seis carreteras cortadas y cinco localidades evacuadas: Ores, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo. En total, más de 1.100 vecinos se han visto obligados a abandonar sus casas, muchos de ellos con lo puesto y corriendo para poner a salvo a sus animales, mientras que un centenar de ancianos de varias residencias de la zona han sido reubicados en un centro de Zaragoza. La peor parte se la ha llevado Asín, donde las llamas llegaron a entrar en el casco urbano y quemaron alrededor de diez viviendas, algunas de ellas gravemente afectadas. Sobre el terreno trabajan sin descanso 400 medios terrestres y 19 medios aéreos, con el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias.
Con la caída de la tarde, la situación se ha agravado aún más. Según ha relatado a RTVE un bombero forestal que trabaja en la zona, el fuego se propaga ahora hacia el norte, en dirección a Navarra, con una masa forestal muy importante ardiendo sin apenas posibilidad de extinción. El pueblo de Uncastillo se ha logrado salvar in extremis gracias a un amplio dispositivo, pero las llamas han obligado a evacuar también Petilla de Aragón, un enclave de régimen navarro, mientras que localidades como Sos del Rey Católico permanecen en aviso. El mismo bombero ha advertido de que la evolución del incendio durante la tarde ha sido pavorosa, con el fuego avanzando varios kilómetros en apenas una hora, y ha estimado que la superficie afectada podría situarse ya en torno a las 15.000 o 20.000 hectáreas, muy por encima de la última cifra oficial.
Entre los desalojados aumenta la incertidumbre precisamente porque ya han vivido una experiencia parecida en el pasado. En estos momentos, muchos no pueden evitar recordar el gran incendio que hubo hace once años en la zona, un episodio que arrasó 13.000 hectáreas y que dejó una profunda huella en la memoria de la comarca. Ese precedente alimenta el temor a que la actual emergencia pueda alcanzar dimensiones similares y a que el daño sobre el territorio vuelva a ser considerable.
La situación se produce, además, en un contexto meteorológico especialmente adverso. Aunque hoy las temperaturas bajan de forma leve, siguen registrándose valores muy altos, sobre todo en el este del país, con máximas que superan los 40 grados. En Murcia se alcanzarán esta tarde los 43 grados, y se rondarán los 40 en el interior de Cataluña, en áreas de Aragón, en el este de Castilla-La Mancha o también en puntos de Andalucía, un escenario de calor extremo que agrava el riesgo de incendios.
No obstante, el norte peninsular ofrece un respiro frente a este cuadro. En la vertiente cantábrica es donde se encuentran las temperaturas más llevaderas, y allí se esperan además cambios con precipitaciones que podrían ser fuertes durante la tarde, con tormentas sobre todo en Galicia, Asturias y el norte de Castilla y León. Mientras tanto, la prioridad en la zona de Ores sigue siendo controlar el avance de las llamas y proteger a la población de unos municipios que permanecen pendientes de la evolución del fuego.
