Los bomberos han logrado estabilizar el incendio declarado en la comarca de L'Anoia, en la provincia de Barcelona, uno de los focos que más preocupación había generado en Cataluña. El fuego ha quemado alrededor de cuatrocientas hectáreas y llegó a obligar al confinamiento de la población, que afectó de manera especial a la Pobla de Claramunt. Según lo retransmitido por RTVE, ese confinamiento ya se ha levantado en la mayoría de los municipios afectados, aunque los efectivos continúan trabajando sobre el terreno porque el incendio, por ahora, solo está estabilizado y no controlado ni extinguido.
La atención de los servicios de emergencia se ha centrado por la tarde en el incendio de Sentmenat, en la provincia de Barcelona, a unos treinta y cinco kilómetros de la capital catalana. Según lo retransmitido por RTVE, el fuego ha quemado hasta esta hora unas 153 hectáreas, aunque su potencial se estima en unas 2.000, y ha obligado a mantener confinados a unos 7.000 vecinos y a evacuar a unos 350, tanto de una urbanización como de un camping cercano. En las tareas de extinción trabajan 88 dotaciones terrestres y cinco medios aéreos, después de una tarde complicada por unas condiciones meteorológicas que, según los bomberos, no han ayudado nada a la extinción.
Los bomberos han explicado que la tarde ha sido especialmente complicada porque las temperaturas han superado los treinta y cinco grados y el viento ha ido soplando a lo largo del día, lo que ha provocado que el incendio generase focos secundarios. Aun así, a partir de esta hora el comportamiento del fuego está siendo algo más tranquilo, por lo que los efectivos se muestran algo más optimistas de cara a las próximas horas, si bien mantienen el confinamiento en algunas urbanizaciones y en un pequeño núcleo situado en la cima de la montaña. Se trata solo de uno de los siete incendios que se han declarado hoy en Cataluña, una acumulación que ha tensionado con fuerza al cuerpo de bomberos.
Los incendios coinciden con una ola de calor que hoy alcanza su punto álgido en buena parte de España, con la mayoría del territorio bajo aviso naranja por altas temperaturas. Los termómetros llegan a rozar los cuarenta y dos grados en Zaragoza, mientras que Madrid y Guadalajara se sitúan en torno a los cuarenta y comunidades como Navarra registran unos treinta y nueve grados. En Extremadura o en Sevilla las máximas resultan algo más bajas, en torno a los treinta y cinco grados, dentro de un mapa general de calor muy intenso.
A ese calor extremo se suma otro factor que agrava el peligro: las tormentas previstas para la tarde, que van a ser más fuertes y afectarán a más territorio que las de la jornada anterior. En algunos casos podrían ser tormentas secas y dejar fuertes rachas de viento, e incluso granizo, un conjunto de circunstancias que eleva el riesgo de incendios hasta niveles extremos, el más alto de la escala, prácticamente en todo el país. Las tormentas se desarrollarán sobre todo en el entorno del sistema central y avanzarán hacia el norte, con posible afectación a la Ibérica, el Pirineo y las Béticas, mientras en Canarias se espera calima.
En cuanto a la evolución de las temperaturas, las previsiones apuntan a un descenso muy lento. El jueves sería, de manera oficial, el último día de esta ola de calor, pero la bajada prevista es prácticamente anecdótica y muchas zonas volverán a moverse en el rango de los cuarenta grados. La retirada de la masa de aire cálido se notará sobre todo a partir del domingo y desde el oeste peninsular, ya que en Baleares, Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana costará mucho más hablar de una normalización, con localidades como Logroño, Zaragoza, Lleida, Girona o Palma que aún rondarán los cuarenta grados el viernes.
Ante esta situación, las autoridades insisten en las recomendaciones para protegerse del calor. Los mensajes se repiten de forma continua: hidratarse de manera abundante, evitar las zonas expuestas al sol y no realizar esfuerzos en las horas centrales del día. En esa línea, el consejero de Sanidad de Navarra, Fernando Domínguez, ha aprovechado una comparecencia para recomendar a la ciudadanía que beba mucha agua ante una ola de calor que se está dejando sentir con fuerza también en Pamplona, en plenas fiestas de San Fermín.
