España se enfrenta este viernes a tres incendios forestales activos que mantienen en vilo a varias comunidades y que avanzan con gran rapidez a causa del fuerte viento, la sequedad extrema del terreno y las altas temperaturas. Los equipos de extinción trabajan sin descanso para proteger a la población y frenar unas llamas que, en algunos puntos, se propagan a enorme velocidad. Las condiciones meteorológicas complican de forma notable las labores y hacen que el número de hectáreas quemadas no pare de aumentar a lo largo de la jornada.
La máxima preocupación se concentra en el incendio de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza, que ha avanzado mucho durante la noche y que continúa muy activo. En este punto, los datos que se van actualizando confirman que ya hay más de 12.000 hectáreas calcinadas, una cifra que sigue creciendo. La previsión para las próximas horas no es nada buena, según han advertido los responsables de la extinción, lo que anticipa una jornada especialmente difícil para quienes combaten el fuego sobre el terreno.
Los testimonios recogidos en la zona reflejan la crudeza de la situación, con vecinos que han tenido que abandonar sus casas casi con lo puesto. Alrededor de un millar de personas han sido evacuadas en el entorno de uno de los incendios, preparando a toda prisa lo imprescindible para meterlo en el coche y ponerse a salvo. Los relatos describen cómo el fuego, empujado por el viento, recorría en apenas una hora u hora y media distancias que parecían seguras, alcanzando zonas que estaban a varios kilómetros en muy poco tiempo.
En la provincia de Guadalajara, otro de los focos ha quemado ya unas 2.000 hectáreas y ha obligado a decretar la evacuación de siete localidades tras las últimas reuniones del CECOPI. Hasta el momento son alrededor de 260 las personas desalojadas, muchas de ellas realojadas en el polideportivo de Humanes, habilitado para acogerlas. La consejera de Desarrollo ha confirmado que el incendio ha alcanzado el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara y que las labores de extinción resultan muy complicadas, sobre todo por la dificultad de acceso, también para los medios aéreos.
En cuanto al origen de este incendio de Guadalajara, las causas apuntan en principio a una cosechadora, en plena campaña agrícola y con el campo extremadamente seco. La combinación de maquinaria trabajando en el campo, las temperaturas elevadas y la falta de humedad convierte cualquier chispa en un riesgo elevado de incendio, un patrón que se repite en varios de los fuegos que afectan estos días al territorio y que dispara la preocupación de las autoridades ante la ola de calor.
El tercer incendio que centra la atención esta mañana amenaza al norte de la Comunidad de Madrid, en el municipio de Lozoyuela. El fuego no está controlado ni perimetrado y mantiene activado el nivel 2 de emergencia, tras haber arrasado cerca de 700 hectáreas. La gravedad de la situación ha obligado a reforzar el dispositivo de extinción con la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias, que se ha sumado a los trabajos después de una noche entera de labores sin descanso para intentar contener las llamas.
En el caso de Lozoyuela, la Guardia Civil ha detenido a una persona por haber provocado presuntamente el fuego, y la Comunidad de Madrid ha anunciado que se personará como acusación particular en el procedimiento. Mientras tanto, los servicios de emergencia siguen pendientes de la evolución de los tres frentes, en una jornada marcada por el viento y las altas temperaturas, con la vista puesta en un posible cambio de tiempo que, en algunos puntos, podría ayudar a mejorar unas condiciones que hasta ahora han jugado en contra de la extinción.
