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Santa Maria de Marlès prepara la declaración de emergencia por las inundaciones

Santa Maria de Marlès prepara la declaración de emergencia por las inundaciones

El municipio de Santa Maria de Marlès se prepara para hacer la declaración de emergencia tras las inundaciones que han afectado la zona, con sus puentes anegados o arrancados. Entre los más dañados está el puente románico, símbolo de la localidad, donde se acumuló una gran cantidad de agua: desde la base del agua de la riera hasta arriba hay nueve metros. La zona está dentro de un plan especial de interés natural y se necesita permiso para actuar; se hacen inspecciones a lo largo de los 45 kilómetros de la riera. Con el verano, se restringe el acceso por seguridad.

El municipio de Santa Maria de Marlès se prepara para hacer la declaración de emergencia después de las inundaciones que han afectado la zona. Es uno de los municipios que ha sufrido daños importantes, con sus puentes anegados o directamente arrancados.

Entre las infraestructuras más afectadas está el puente románico, todo un símbolo de Santa Maria de Marlès, que quedó muy dañado. En ese punto se acumuló una gran cantidad de agua.

El agua procedía del nacimiento de la riera y de la que bajaba de los diferentes torrentes, hasta que finalmente sobrepasó el puente. Para hacerse una idea de la magnitud, desde la base del agua de la riera hasta arriba hay nueve metros.

La fuerza del agua arrastró troncos y piedras, y el ruido de la destrucción se llegaba a sentir a 400 metros. Por eso, desde la zona insisten en la importancia de hacer una buena limpieza de los cauces de los ríos, ya que la fuerza del agua no se puede frenar, pero si al menos están limpios, la situación puede ser muy diferente.

La cuestión es delicada, porque la zona está dentro de un plan especial de interés natural y se necesita permiso para actuar en ella. Quien gestiona el espacio está haciendo inspecciones a lo largo de los 45 kilómetros de la riera para identificar los tramos en los que hay que retirar la vegetación.

A esta situación se suma ahora un nuevo problema con la llegada del verano, que atrae a muchos visitantes a la riera. Por seguridad, se está restringiendo el acceso, ya que se considera una zona peligrosa y no apta para el baño.

Desde el municipio reclaman más medios para hacer frente a estos daños. Insisten en que estas infraestructuras vitales no las pueden asumir los ayuntamientos por sí solos, sobre todo cuando los daños están además muy diseminados por el territorio.

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