Un incendio forestal mantiene en máxima alerta a los servicios de emergencia en la provincia de Huelva. El fuego afecta a la comarca del Andévalo, en la zona de Villanueva de los Castillejos, y continúa avanzando sin control mientras los equipos desplegados tratan de frenar su propagación. La situación ha obligado a movilizar un amplio dispositivo terrestre y aéreo para hacer frente a las llamas.
La magnitud del incendio ha crecido de forma considerable. Según los datos ofrecidos, el fuego ha quemado ya alrededor de 4.000 hectáreas, una superficie que da idea de la dimensión que ha alcanzado la emergencia. Ese avance ha llevado a las autoridades a reforzar los medios y a elevar el nivel de respuesta sobre el terreno.
Ante la gravedad de la situación, la Junta de Andalucía ha elevado la situación a nivel 2. Esa decisión supone un incremento en la respuesta de emergencia y ha abierto la puerta a la incorporación de nuevos recursos para combatir el incendio, entre ellos la participación de medios del Estado en las labores de extinción.
Uno de esos refuerzos ha sido la Unidad Militar de Emergencias. Sus primeros efectivos llegaron durante la madrugada desde su base de Morón de la Frontera, en Sevilla, y se incorporaron de inmediato a las tareas de extinción. A lo largo de toda la noche han trabajado junto al Plan Infoca y al resto de dispositivos desplegados sobre el terreno.
El operativo reunido para combatir las llamas es muy numeroso. En total, más de 400 profesionales, apoyados por 99 vehículos y más de 25 medios aéreos, intentan contener un fuego que sigue presentando importantes dificultades. La coordinación de tantos recursos resulta clave en una emergencia que evoluciona con rapidez.
La principal preocupación se centra ahora en la meteorología. Los servicios de emergencia vigilan un posible cambio de viento previsto para las próximas horas, que podría modificar la dirección de las llamas y complicar de nuevo las labores de control. Por ese motivo, los equipos continúan evaluando de forma constante la evolución del incendio.
La emergencia también ha tenido consecuencias directas para los vecinos. Más de un centenar de personas permanecen desalojadas de forma preventiva en distintos núcleos y fincas dispersas de la zona. Los alcaldes de los municipios afectados ya han anunciado que solicitarán la declaración de zona gravemente afectada, con el objetivo de agilizar futuras ayudas a vecinos y empresas damnificadas.
