La plaza de Cibeles de Madrid reunió a miles de personas en la Fiesta de la Resurrección, un festival religioso de entrada gratuita. Lo que unía a los asistentes no eran los conciertos, sino su fe. Entre el público había gente de todas las edades, pero sobre todo chicos muy jóvenes y familias, que se mezclaban con grupos de monjas. Algunos llevaban pancartas con frases como Dios existe o Dios es grande.
El cartel reunió nombres conocidos, como los Gipsy Kings y Liz Mitchell, la mítica cantante de Boney M. Pero el cabeza de cartel era otro: Hakuna. Para muchos de sus seguidores, escuchar a este grupo es como estar delante del Señor, una forma de sentirse libres de las cruces que llevan a la espalda y de vivir la fe de una manera distinta.
Hakuna es un grupo de pop cristiano que se ha convertido en un fenómeno poco habitual dentro de la música religiosa. En sus trece años de vida ha publicado ocho álbumes de estudio y ha llenado en dos ocasiones el Movistar Arena de Madrid, uno de los grandes recintos de la capital.
Su proyección en las plataformas digitales sorprende todavía más. Su tema Huracán supera los veinticuatro millones de reproducciones en Spotify y, según esos datos, algunos días sus canciones han sido más virales que las de Bad Bunny o Rosalía, dos de los artistas con más tirón del momento.
Pese a esas cifras, Hakuna no funciona como una banda al uso. El grupo lo forman alrededor de cuatrocientos músicos repartidos por toda España, y según dónde se celebre cada concierto acuden unos integrantes u otros. Esa estructura tan amplia y flexible es una de las claves de su forma de entender la música.
El origen del proyecto explica esa singularidad. Hakuna no nació como una banda de música, sino como un grupo de fieles jóvenes que buscaban vivir la fe en comunidad. La música llegó después, como una manera de expresar y compartir esa experiencia común con otros jóvenes.
Su fundador es el sacerdote José Pedro Manglano, conocido como Josepe, que dejó el Opus Dei para liderar esta asociación. La misma plaza de Cibeles que sirvió de escenario a la Fiesta de la Resurrección volverá a llenarse a principios de junio con un propósito parecido, ya que allí el Papa tiene previsto celebrar una misa.
