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España despide a Josefina Molina, la primera mujer graduada en dirección de cine del país y una cineasta que durante más de treinta años en Televisión Española luchó por que las mujeres tuvieran representación en la pantalla. Autora de obras como Teresa de Jesús con Concha Velasco y la película transgresora Función de Noche, recibió el Goya de Honor en dos mil doce.
España despide a una de las figuras más importantes de su historia cinematográfica. Josefina Molina, la primera mujer graduada en dirección de cine del país, ha fallecido dejando un legado que transformó la presencia femenina tanto delante como detrás de las cámaras en el cine y la televisión españoles.
Descendiente de una familia acomodada cordobesa, Molina supo desde los quince años que quería contar historias. No sin esfuerzo se convirtió en la primera mujer graduada en dirección de cine de España, un título con el que se estrenaría como realizadora en Televisión Española durante más de treinta años. La oportunidad de la segunda cadena era una doble oportunidad, recordó ella misma: la oportunidad de hacer tu trabajo y de aprender a hacer tu trabajo.
Se la recordará sobre todo por Teresa de Jesús, con Concha Velasco en el papel más trascendental de su carrera, y un guión escrito a dos manos con Carmen Martín Gaite. Su salto estelar al cine llegó en mil novecientos ochenta y uno con Función de Noche, un largometraje a medio camino entre la ficción y el documental donde Lola Herrera y Daniel Dicenta se interpretaban a sí mismos en una descarnada conversación sobre el fracaso de su matrimonio.
Los personajes femeninos de Molina fueron siempre heroínas que tenían que hacerse un hueco, igual que lo hizo ella. Con Esquilache obtuvo doce nominaciones a los Goya, y premios como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Nacional de Cinematografía culminaron en el Goya de Honor en dos mil doce a toda su carrera.
Un hombre es una especie de avance, es un vanguardista, y nosotras somos todavía miradas con una sonrisa irónica, dijo en una ocasión. La lucha por que las mujeres tuvieran su lugar y el valor de cineastas como ella ha hecho que hoy se empiece a normalizar lo que hace cuarenta años parecía imposible. Josefina Molina deja una vida dedicada en cuerpo y alma a lo que más le gustaba, pero siempre con una mirada rebelde y femenina.