El papa León XIV fue recibido oficialmente este sábado por la mañana en el Palacio Real de Madrid, en un acto cargado de solemnidad. Según informó RTVE, junto a los reyes estuvieron presentes la princesa Leonor y la infanta Sofía, vestidas de negro como marca el protocolo, en lo que supuso la primera parada del pontífice tras su llegada al país.
En sus primeras palabras en suelo español, León XIV habló de paz y de ideologías y llamó a la reconciliación de las distintas fuerzas políticas del país. El pontífice subrayó que, según su propia lectura de la historia, no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad para una sociedad.
El Papa fue más allá y lanzó una invitación directa a los presentes. Invitó a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de la realidad social, en un mensaje que enmarcó como un llamamiento al entendimiento por encima de las divisiones que atraviesan la vida pública.
Por su parte, el rey Felipe pronunció su discurso de bienvenida al pontífice. Fue la primera vez que el monarca se refería de forma expresa a los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia, un asunto que abordó directamente ante el Papa durante la recepción en el Palacio Real.
El rey aludió al dolor causado por los casos de abuso, que a su juicio ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial. Reconoció asimismo que la claridad y la firmeza son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido a las víctimas, a los fieles, a la Iglesia y a la sociedad en su conjunto.
Tras la recepción, León XIV abandonó el Palacio Real a bordo del papamóvil, la primera vez que se le veía subido a este vehículo durante el viaje. Fue su primer recorrido por las calles de Madrid camino de la Anunciatura Apostólica, en la avenida Pío XII, la residencia donde se aloja durante su estancia en la capital, entre numerosos fieles que le esperaban con vivas y aplausos.
El cambio a un coche cerrado se produjo a la altura de la Audiencia Nacional, en la calle Génova, desde donde continuó el trayecto hasta su residencia. En total, el recorrido entre el Palacio Real y la Anunciatura ronda los catorce kilómetros, el mismo destino en el que se alojaron los anteriores papas que visitaron España, como Benedicto XVI y Juan Pablo II.
