La localidad de Torroella de Montgrí, en el Baix Empordà, vuelve a convertirse en la capital de la magia. Lo hace de la mano de la decimocuarta edición del FIMAC, una de las citas más destacadas del ilusionismo en el sur de Europa, que un año más llena de trucos y asombro este rincón del territorio.
Durante estos días, la magia transforma las calles, los teatros y los espacios patrimoniales de la población. Se trata de un certamen plenamente consolidado, en el que nombres de nivel internacional comparten espacio con nuevos talentos que buscan abrirse camino dentro del mundo del ilusionismo.
La propuesta del festival es muy variada y pensada para todos los públicos. La programación abarca todo tipo de espectáculos, desde formatos familiares hasta grandes ilusiones, y se completa con encuentros profesionales dirigidos a quienes se dedican o quieren dedicarse a este arte.
El FIMAC también invita al público a participar de forma activa. Se organizan talleres especializados en los que cualquiera puede convertirse en mago por unos momentos, además de un escenario abierto en el que los asistentes pueden mostrar sus propias habilidades ante el resto.
Uno de los grandes atractivos de esta edición es la magia de cerca. Este año cuenta con un nombre destacado, el mago malagueño Dani DaOrtiz, considerado uno de los mejores magos de cartas del mundo, con un estilo basado en la improvisación, la participación del público y una gran precisión técnica escondida bajo una apariencia de caos.
Ese estilo cercano y directo es precisamente lo que más ha conquistado a los espectadores. Entre el público, hay quien destaca que ver la magia pasar ante los propios ojos resulta magnífico, sabiendo que no hay truco visual ni digital, sino que todo es completamente analógico.
