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Collserola sigue cerrada ocho meses después por la peste porcina

Collserola sigue cerrada ocho meses después por la peste porcina

Ocho meses después de detectarse los primeros casos de peste porcina africana en jabalíes, el parque natural de Collserola, el gran pulmón verde del área metropolitana de Barcelona, sigue cerrado y en cuarentena sanitaria. El Govern insiste en que la prioridad es la contención, que asegura estar logrando con un vaciado sanitario progresivo, y pide paciencia y colaboración a una ciudadanía que arrastra meses de restricciones. La Administración cifra en unos cien millones de euros la inversión en las tres crisis sanitarias y reconoce que los censos de jabalíes se habían quedado cortos, con una población mucho más alta y descontrolada de lo que se pensaba en las zonas más boscosas. Hay tres investigaciones abiertas sobre el brote, incluida una judicial, y se han impuesto sanciones a quienes se saltan las restricciones, aunque el Govern subraya que su objetivo es concienciar más que sancionar. Todavía no hay fecha para reabrir el parque, aunque se estudia permitir cierto acceso a las zonas que ya están limpias y sin riesgo.

Ocho meses después de que se detectaran los primeros casos de peste porcina africana en jabalíes, el parque natural de Collserola, el principal pulmón verde del área metropolitana de Barcelona, sigue cerrado y en cuarentena sanitaria. El Govern insiste en que ahora mismo la prioridad absoluta es la contención del brote y asegura que la está consiguiendo mediante un vaciado sanitario que se ejecuta de forma progresiva en la zona acordonada.

El conseller d'Agricultura enmarca la situación en una auténtica crisis sanitaria en la que, dice, hay mucho dinero y mucha credibilidad en juego. La Administración calcula que ya se han invertido alrededor de cien millones de euros en las tres crisis sanitarias que ha afrontado, y reconoce que, tras meses de medidas, empieza a haber fatiga tanto en los equipos que trabajan sobre el terreno como entre los ciudadanos, a quienes vuelve a pedir colaboración para no echar por tierra el trabajo hecho.

Sobre el origen y la gestión del brote pesan varias investigaciones. El Govern recuerda que hay abierta una investigación del Ministerio, otra propia de la Generalitat y también una investigación judicial, en la que ha intervenido la policía. La Administración asegura que está colaborando con todas ellas mientras mantiene en paralelo el dispositivo sanitario sobre el parque y su entorno.

En materia de disciplina, el conseller admite que se han impuesto sanciones a quienes incumplen las restricciones. Recuerda que hace unos meses había en torno a veinticinco expedientes y da por hecho que se habrán sumado más en las últimas semanas, porque quien se salta las normas de forma reiterada vuelve a ser sancionado. Aun así, subraya que el objetivo no es castigar, sino concienciar, y sostiene que la gran mayoría de la población ha cumplido de manera escrupulosa frente a una minoría que ha hecho caso omiso.

La gran incógnita sigue siendo cuándo podrá reabrir Collserola. El conseller explica que no puede dar una fecha y que está hablando con los alcaldes para generar el menor perjuicio posible, consciente de que el espacio acordonado es enorme y tiene centenares de puntos de acceso. Avanza que, en cuanto sea posible, se flexibilizarán medidas y se estudiará permitir cierto acceso a las zonas que ya estén limpias y sin riesgo, aunque insiste en que para eso todavía es pronto.

Uno de los reconocimientos más llamativos tiene que ver con la propia dimensión del problema. Los censos de jabalíes que se habían hecho en la zona se habían quedado cortos: al no haberse hecho gestión forestal ni apenas gestión cinegética, la población de jabalíes en las partes más boscosas era mucho más alta y estaba mucho más descontrolada de lo que se pensaba, hasta el punto de que resulta difícil incluso que los perros puedan acceder para contarlos. Algunas zonas ya están muy limpias y otras, con el bosque muy abandonado, avanzan mucho más despacio.

Que el brote no está del todo bajo control se percibe en los propios límites del parque. En barrios situados entre Collserola y la ciudad, como Montbau o Can Caralleu, todavía se ve de madrugada cómo los jabalíes vacían papeleras y contenedores, capaces incluso de volcar recipientes reforzados con hierros para que no se puedan tumbar. La peste porcina africana no se transmite a los seres humanos, pero su elevada mortalidad en cerdos y jabalíes y la ausencia de vacuna obligan a mantener estrictas medidas de contención para evitar que llegue a las explotaciones ganaderas.

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