El Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona ha realizado el primer trasplante de órgano en España entre dos personas con VIH, una intervención que sus responsables describen como pionera y que marca un antes y un después. La operación consistió en el trasplante de un riñón procedente de un donante vivo y se llevó a cabo con éxito entre dos hombres de mediana edad.
Se trata de un procedimiento que hasta hace muy poco resultaba impensable. Después de que la ley lo prohibiera en 1987, las personas con este virus podían ser receptoras de un órgano, pero no donantes. Esa limitación se ha mantenido durante casi cuatro décadas, hasta que ahora se ha podido realizar por primera vez en el país una intervención de estas características.
Según explican desde el hospital, el cambio ha sido posible tras contar con evidencia fundada de que algunos de estos trasplantes se pueden realizar sin riesgo y sin problemas. Es decir, la posibilidad de que una persona con VIH done un órgano a otra persona también con el virus ha dejado de estar vetada al comprobarse que puede hacerse con seguridad.
Desde el punto de vista técnico, los cirujanos subrayan que la operación fue exactamente igual a cualquier otro trasplante y que no difiere por el hecho de que tanto el donante como el receptor tengan VIH. La intervención se efectuó mediante cirugía robótica, lo que permitió trasplantar con éxito el riñón del donante vivo al paciente receptor.
El control del virus ha sido un elemento clave en todo el proceso. En el caso del donante, los especialistas explican que es necesario revisar todo el historial de tratamiento antirretroviral que ha recibido, comprobar si en algún momento ha sufrido fracasos en el tratamiento y verificar si presenta o no un virus resistente antes de dar luz verde a la donación.
La intervención sitúa a España dentro de un grupo muy reducido de países que autorizan este tipo de trasplantes. En Europa, solo seis países permiten actualmente que se realicen operaciones de donación de órganos entre personas con VIH, por lo que el caso del Vall d'Hebron adquiere un carácter especialmente relevante en el ámbito sanitario.
El objetivo que persiguen ahora los responsables sanitarios es contribuir a reducir las listas de espera para trasplante. Ese beneficio no se limitaría únicamente a los pacientes que conviven con el VIH, sino que, al ampliar el número de donantes posibles, podría repercutir también en el resto de personas que aguardan un órgano, en un contexto en el que la demanda supera de forma habitual a la disponibilidad de donaciones.
