Alfonso Fernández Mañueco ha sido investido presidente de la Junta de Castilla y León por tercera vez. La votación se ha resuelto sin sorpresas, en una sesión en la que el dirigente popular ha logrado el respaldo necesario para encabezar de nuevo el Gobierno autonómico. Con este resultado, Mañueco encara un nuevo mandato al frente de la comunidad.
La investidura se ha sostenido sobre la mayoría absoluta que le otorga el pacto de gobierno alcanzado con Vox la semana pasada. Ese acuerdo ha proporcionado los votos suficientes para que la sesión se saldara con su elección, consolidando una fórmula de gobierno entre el Partido Popular y Vox en la comunidad.
En el foco del debate de investidura ha estado muy presente el concepto de prioridad nacional, defendido por el PP y por Vox. La idea ha sido, al mismo tiempo, muy criticada por la oposición, que ha hecho de ella uno de los ejes de su rechazo al nuevo Ejecutivo. Así, el debate ha girado en buena medida en torno a este término y a su significado político.
El recuento de la votación ha reflejado el reparto de fuerzas en las Cortes. Han votado a favor de la investidura los 36 procuradores del PP y los 14 de Vox, mientras que el resto de los partidos con representación en la cámara han votado en contra. La suma de populares y de Vox ha bastado para alcanzar la mayoría necesaria.
El calendario institucional ya está fijado para los próximos días. Este miércoles se va a celebrar un Consejo de Gobierno extraordinario, que será el último con el gobierno en funciones. Según lo previsto, Alfonso Fernández Mañueco tomará posesión de su cargo este jueves, dando paso de manera formal al nuevo mandato.
Desde la oposición, el líder de los socialistas de Castilla y León, Carlos Martínez, ha reprochado a Fernández Mañueco que ahora asuma un pacto con Vox que, según ha recordado, había rechazado un año antes para que la otra derecha le aprobara los presupuestos. Martínez ha llegado a arrugar el texto del acuerdo durante su intervención, en un gesto con el que ha querido subrayar su crítica al entendimiento alcanzado.
El socialista ha cuestionado además el peso real del concepto que ha justificado el pacto, al preguntarse si la prioridad nacional es verdaderamente el gran problema de la comunidad autónoma como para haber motivado un acuerdo de gobierno con Vox. Con la investidura ya resuelta y la toma de posesión prevista para el jueves, el nuevo Ejecutivo de Castilla y León queda definido en torno a ese acuerdo y al debate que lo ha acompañado.
