España ha cumplido 40 años de aplicación de la Política Agrícola Común, conocida como PAC. En el acto que conmemora ese aniversario, el gobierno y el sector han coincidido en destacar su importancia para la agricultura del país.
Ambos subrayan que la PAC ha traído la modernidad al campo español. Los agricultores recuerdan, no obstante, que tuvieron que hacer grandes esfuerzos de adaptación para acomodarse a sus exigencias a lo largo de estas cuatro décadas.
El balance de estos años es positivo, pero el futuro genera incertidumbre. En pleno debate sobre la próxima etapa de la PAC, preocupa la propuesta que ha puesto sobre la mesa Bruselas, tanto al sector como al ejecutivo.
El ministro Planas ha situado la prioridad europea por encima de las voces críticas con la PAC. Según ha señalado, la auténtica prioridad es la prioridad europea de España, que ha permitido avanzar al sector primario, y ha asegurado que se seguirá trabajando en esa dirección.
De cara a la futura PAC, Planas ha pedido que el próximo presupuesto mantenga su identidad y unos fondos adecuados. Además, ha reiterado su rechazo a la propuesta de la Comisión, ya que, al igual que las organizaciones agrarias, no quiere que las ayudas se diluyan en un fondo único que, consideran, debilitaría la estructura común.
Desde las organizaciones agrarias sostienen que la propuesta no es política, ni agraria, ni comunitaria, porque se pretende renacionalizar las ayudas. Advierten de que, con ello, un agricultor o ganadero alemán dejaría de tener los mismos derechos y las mismas condiciones que uno de España, Francia o Portugal, y alertan de un presupuesto un 20 por ciento menor, con más limitaciones y prohibiciones.
El sector defiende que se vive un momento de cambio, de digitalización e innovación, que exige más inversión para implantar nuevas tecnologías. Los sindicatos, por su parte, piden que se mantenga la condicionalidad social dentro de la política agraria común.
