La tensión entre Estados Unidos y Cuba ha alcanzado un nuevo nivel de gravedad con la revelación del medio estadounidense Axios de que Washington estaría elaborando planes de contingencia ante una posible invasión de la isla. La información llega en uno de los momentos más delicados de la relación bilateral entre ambos países.
La revelación sobrevuela un escenario ya cargado de señales contradictorias. Por un lado, se produjo la inédita reunión entre el jefe del Comando Sur de Estados Unidos y el del Estado Mayor cubano en la base de Guantánamo, descrita por La Habana como un encuentro positivo con compromiso de mantener el contacto. Por otro, la presencia del director de la CIA en La Habana días antes añade una capa de complejidad diplomática.
RTVE Noticias señala que durante meses no hubo ningún contacto entre los mandos militares de Cuba y de la base naval que Estados Unidos mantiene en Guantánamo. La inusual fotografía de ambos generales juntos contrasta dramáticamente con las informaciones sobre planes de invasión.
La posibilidad de una intervención militar estadounidense en Cuba, aunque sea como plan de contingencia, evoca los episodios más tensos de la Guerra Fría y la crisis de los misiles de 1962. Para los analistas, el hecho de que tales planes existan, incluso en el cajón de un escritorio del Pentágono, representa una escalada significativa en la retórica y la planificación militar.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo la administración Trump combina gestos de acercamiento militar directo con la preparación simultánea de escenarios de confrontación. Esta dualidad deja a Cuba en una posición de extrema vulnerabilidad e incertidumbre sobre las verdaderas intenciones de su vecino del norte.
