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La Comisión Europea ha anunciado el desbloqueo de 16.400 millones de euros para Hungría, fondos que fueron congelados durante el mandato del populista Viktor Orbán por el deterioro democrático del país durante sus 16 años de gobierno. La decisión llega tras el cambio de liderazgo con la llegada del proeuropeo Peter Magyar al poder.
La Comisión Europea ha dado un paso significativo al anunciar el desbloqueo de 16.400 millones de euros en fondos destinados a Hungría, una decisión que marca un antes y un después en la relación entre Bruselas y Budapest. Estos fondos habían sido congelados durante el mandato del anterior primer ministro Viktor Orbán como consecuencia del deterioro democrático que sufrió el país bajo su gobierno de 16 años.
La decisión coincide con el cambio de rumbo político en Hungría tras la llegada al poder de Peter Magyar, un líder abiertamente proeuropeo que ha marcado distancias con la línea populista y cercana a Moscú que caracterizó la era Orbán. El acercamiento de Budapest a Bruselas ha sido recibido con satisfacción en las instituciones europeas.
El bloqueo de fondos europeos se convirtió durante los últimos años en el principal instrumento de presión de la UE sobre Hungría. La Comisión condicionó el desembolso de miles de millones en ayudas estructurales y de cohesión a que Budapest corrigiera las deficiencias señaladas en materia de independencia judicial, libertad de prensa y protección de los derechos fundamentales.
Con la liberación de estos fondos, Hungría podrá acceder a recursos fundamentales para la modernización de sus infraestructuras, el desarrollo regional y la transición energética. Para el nuevo gobierno de Magyar, la inyección de capital europeo supone también un espaldarazo político que refuerza su posición interna frente a los sectores que aún apoyan el legado de Orbán.
El desbloqueo representa también un mensaje de la Unión Europea al conjunto de sus estados miembros: los fondos europeos están vinculados al respeto de los valores democráticos y del Estado de derecho. La experiencia húngara demuestra que el mecanismo de condicionalidad puede funcionar como herramienta de protección del proyecto europeo cuando se aplica con determinación.