El Ministerio de Transportes ha dado un paso para tratar de frenar los robos que afectan a la red ferroviaria. Según ha informado el canal 24 Horas de RTVE, el departamento ha anunciado este domingo que va a proponer una reforma del Código Penal con el objetivo de endurecer las penas contra quienes roban cobre y material ferroviario, un problema que está teniendo consecuencias directas sobre el funcionamiento de los trenes.
La medida no llega en un momento cualquiera. De acuerdo con la información facilitada, solo esta semana se han registrado cuatro robos de cable en distintos puntos de las vías de alta velocidad. Esa acumulación de casos en pocos días es la que ha llevado al ministerio a plantear una respuesta más contundente frente a este tipo de sustracciones.
En concreto, la propuesta se centra en modificar el artículo 240 del Código Penal, que es el que regula el delito de robo con fuerza. La idea es adaptar ese marco legal para recoger de forma específica el robo de elementos que forman parte de la infraestructura ferroviaria, un tipo de sustracción que hasta ahora no siempre encajaba con la gravedad de sus consecuencias.
El endurecimiento previsto es notable. Según ha detallado el canal, si la propuesta sale adelante, el robo de elementos de la infraestructura ferroviaria, como serían los cables de vía, pasaría a castigarse con penas de entre dos y seis años de prisión, un rango que busca disuadir a quienes se dedican a este tipo de delitos por el valor del cobre.
El motivo de fondo que esgrime el ministerio es el impacto que estos robos tienen sobre el servicio. De acuerdo con el relato, la sustracción de cable puede provocar importantes trastornos en la circulación de los trenes, con retrasos y afectaciones que repercuten directamente en miles de viajeros que dependen del transporte ferroviario para sus desplazamientos.
El anuncio se produce, además, en una jornada marcada por incidencias en la red. Según la información difundida, este mismo domingo una pérdida de tensión en el complejo de Cantunis, en Barcelona, provocó retrasos de alrededor de dos horas en la línea de alta velocidad entre Barcelona y Madrid y en la de larga distancia entre Barcelona y Alicante, en un contexto en el que las incidencias ferroviarias están muy presentes.
