Tras cinco semanas de manifestaciones en Bolivia contra las medidas económicas del gobierno, la crisis se agrava día a día. El bloqueo de carreteras está causando graves problemas de abastecimiento de alimentos, combustible, material sanitario y medicamentos en todo el país.
En los hospitales aumenta la escasez de oxígeno. Son mucha gente que está sufriendo, no es el único hospital, son muchos hospitales, declararon fuentes sanitarias. La situación sanitaria se ha convertido en una emergencia dentro de la emergencia.
El gobierno de Rodrigo Paz se debilita ante el fracaso del diálogo con los manifestantes. Los ministros de Educación y de Defensa han dimitido sin justificar públicamente su salida, lo que evidencia la fragmentación interna del ejecutivo.
Los convocantes de las protestas exigen como única salida al conflicto la renuncia del presidente Rodrigo Paz. No nos vamos a rendir, porque el gobierno ya no escucha, declararon los manifestantes que mantienen los bloqueos en las principales carreteras del país.
Los transportistas exigen al ejecutivo que despeje las vías y el sector empresarial reclama medidas inmediatas ante las pérdidas económicas que calculan en mil seiscientos millones de dólares desde el inicio de las protestas.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha denunciado un grave impacto humanitario derivado de la crisis e insiste en la necesidad de retomar el diálogo entre las partes.
La situación en Bolivia muestra señales de deterioro acelerado con la dimisión de dos ministros clave y la incapacidad del gobierno para resolver las demandas de los manifestantes. El país enfrenta la crisis social y económica más grave de los últimos años.
