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Suiza vota en referéndum limitar su población a diez millones antes de 2050

Suiza vota en referéndum limitar su población a diez millones antes de 2050

Los suizos deciden este domingo en referéndum si ponen un techo a su población. La iniciativa, impulsada por la ultraderecha, propone limitar los residentes permanentes a diez millones antes de 2050. La oposición la considera xenófoba y advierte de su impacto económico.

Suiza celebra este domingo un referéndum que vuelve a colocar la inmigración en el centro del debate nacional. La consulta plantea poner un techo al crecimiento de la población del país y propone limitar el número de residentes permanentes a diez millones de personas antes del año 2050, una de las cuestiones que más dividen a la sociedad suiza.

En la actualidad, Suiza cuenta con alrededor de 9.100.000 habitantes. Según el mecanismo recogido en la iniciativa, si gana el sí, el gobierno quedaría obligado a limitar el derecho de asilo y el reagrupamiento familiar en caso de que en 2050 se superen los 9.500.000 residentes, una primera línea roja que activaría restricciones automáticas en la política migratoria.

El texto va todavía más lejos en un segundo umbral. Si la población llegara a los diez millones antes de 2050, el gobierno tendría que abandonar la libre circulación de personas y revisar incluso su relación con el espacio Schengen, una posibilidad que sus propios promotores y críticos han descrito como un Brexit a la suiza por las consecuencias que tendría sobre los acuerdos vigentes.

La iniciativa está impulsada por el partido populista de ultraderecha, que es además la formación más votada del país. Sus defensores sostienen que los extranjeros son responsables de que la población de Suiza haya crecido demasiado y enmarcan la propuesta como una defensa del modo de vida nacional. Queremos que Suiza siga siendo un país donde se vive bien, resumió uno de los diputados que respaldan la consulta.

Frente a ese discurso, los partidos de la oposición han reaccionado con dureza. Los verdes califican la iniciativa de completamente xenófoba y denuncian que convierte a los extranjeros en cabeza de turco de problemas que, a su juicio, tienen otras causas. Para esta parte del arco político, el referéndum señala a la población migrante en lugar de abordar los desafíos reales del país.

Los socialdemócratas advierten de que la medida no soluciona ningún problema y, en cambio, crearía otros nuevos. Recuerdan que los trabajadores extranjeros sostienen sectores esenciales como la sanidad, la investigación o los servicios, y subrayan que las instituciones suizas no forman suficientes titulados, por lo que es necesario atraerlos del exterior. La economía suiza no funciona sin la migración, defienden quienes rechazan la propuesta.

El resultado de la votación tendrá implicaciones que van más allá de las fronteras suizas. Suiza no pertenece a la Unión Europea, pero sí forma parte del espacio Schengen y mantiene un entramado de acuerdos bilaterales con Bruselas, de modo que un eventual abandono de la libre circulación obligaría a redefinir esa relación. La consulta de este domingo se convierte así en un nuevo pulso entre quienes piden frenar la llegada de extranjeros y quienes consideran la inmigración un pilar del bienestar del país.

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