La gimnasta Cora Noguer, del Club Natació Granollers, ha regresado con una medalla del Campeonato de África Junior, una competición en la que compitió defendiendo la bandera de Mali. Detrás de ese resultado hay una historia singular que combina el deporte con los orígenes de la propia gimnasta y el empeño de quienes la acompañan.
En ese camino han sido clave el apoyo de su familia adoptiva y el acompañamiento de su entrenadora, Elisabeth Valle, responsable de la sección de gimnasia del club. Juntas han ido sorteando los obstáculos que separaban a una joven deportista de un sueño que, al principio, parecía casi imposible de materializar.
La aventura empezó de una forma muy sencilla. Cora ya practicaba gimnasia artística y un día, viendo los Juegos Olímpicos, preguntó por qué no aparecía Mali, su país de nacimiento. Esa pregunta encendió la chispa de una búsqueda que su familia decidió emprender para darle una respuesta.
Al investigar, comprobaron que Mali no tenía un equipo de gimnasia, pero sí contaba con una federación. Decidieron entonces enviar un correo electrónico explicando la historia de la joven, nacida en Mali y formada como gimnasta, y desde el país africano respondieron enseguida, abriendo la puerta a que pudiera competir internacionalmente con su bandera.
El proyecto exigió empezar prácticamente de cero. Al no existir un equipo, tuvieron que ocuparse hasta del último detalle, incluida la elección de los maillots, porque el país ni siquiera disponía de un uniforme propio para la gimnasta. Cada paso se fue resolviendo sobre la marcha, con más voluntad que recursos.
El contraste se hizo evidente en el propio campeonato. Frente a potencias africanas de la gimnasia como Argelia, Egipto o Sudáfrica, que se presentaron con delegaciones de más de treinta personas, la de Mali estaba formada por solo dos: la entrenadora, Elisabeth Valle, y la gimnasta, Cora Noguer. Pese a ello, todo el pabellón acabó coreando su nombre y el del país al que representaba.
La actuación se tradujo en una segunda posición y en una medalla que corona, de momento, esta historia. Cora, que en su entorno suele ser la única niña de origen africano, vivió en cambio el campeonato como una más entre iguales. Su próximo objetivo deportivo ya está fijado: los Juegos Olímpicos de la Juventud, previstos para el mes de octubre en Senegal.
