Florentino Pérez ha ganado las elecciones a la presidencia del Real Madrid tras imponerse al candidato Enrique Riquelme. Con este resultado, renueva su mandato al frente de la entidad y dirigirá al club blanco hasta el año 2030. La votación se desarrolló en sesenta mesas electorales convocadas para la jornada, y el resultado figura como el segundo mejor en la historia de las elecciones a la presidencia del club.
La cita supuso el regreso de los socios a las urnas después de cerca de dos décadas sin comicios. Durante años se había instalado la idea de que en el Real Madrid era prácticamente imposible celebrar elecciones, una percepción que esta jornada ha quedado desmentida con una participación que los presentes describieron como notable, pese a que la convocatoria no coincidió con ningún partido de fútbol.
El recuento final se retrasó en la ciudad deportiva de Valdebebas debido a la impugnación de varios votos por correo. La candidatura de Enrique Riquelme impugnó alrededor de un millar de votos, lo que obligó a esperar para conocer la cifra definitiva y demoró el anuncio del resultado a lo largo de la noche.
Enrique Riquelme, un nombre desconocido para la mayoría apenas unas semanas antes, logró un resultado que sus propios responsables consideraron destacado dado el escaso margen de preparación. Su candidatura partió de una estimación interna muy baja y terminó situándose en torno a un tercio de los votos según los recuentos, lo que en su entorno se interpretó como base para ejercer una oposición durante los próximos cuatro años.
Pese a dos temporadas sin grandes éxitos deportivos, Florentino Pérez ha vuelto a recibir un respaldo mayoritario de los socios. Los analistas presentes señalaron que el hecho de que una parte de la masa social votara por una alternativa deja sobre la mesa un grado de oposición que la directiva tendrá que tener en cuenta de cara a los nuevos proyectos del club.
Con su mandato renovado hasta 2030, Florentino Pérez afronta una nueva etapa al frente del club más laureado de su historia. El proceso electoral, el primero en mucho tiempo, ha servido también para clarificar el mapa interno del madridismo y para abrir un debate sobre el rumbo deportivo e institucional de la entidad en los próximos años.
