La selección española se impuso por la mínima a Uruguay y certificó su billete para los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Un triunfo trabajado, por un solo gol de diferencia, que envía directamente a la Roja a la siguiente ronda del torneo y deja fuera de la competición a una Uruguay que se marcha eliminada tras este cruce.
El tanto decisivo llegó en el minuto 42. Un centro de Marcos Llorente encontró a Álex Baena dentro del área, que remató para batir la portería uruguaya. En la jugada tuvo una gran complicidad el veterano arquero Fernando Muslera, de 40 años, cuya intervención no logró evitar que el balón terminara en el fondo de la red justo antes del descanso.
Más allá del marcador, el partido reflejó el trabajo de mínimos del equipo de Luis de la Fuente, que supo administrar la ventaja sin conceder espacios. Un dato resume el rendimiento defensivo de la Roja en esta eliminatoria: no encajó ningún gol, una solidez atrás que acabó resultando determinante para sellar el pase a la próxima fase del campeonato.
Enfrente, Uruguay se mostró perdido y sin rumbo, atrapado en un planteamiento que no terminó de funcionar. Antes del descanso quedó confirmada la mala forma de Darwin Núñez, una de las referencias ofensivas de la celeste, en un primer acto en el que el conjunto sudamericano transmitió más caos que ideas sobre el terreno de juego.
La segunda mitad estuvo marcada por las decisiones desde el banquillo de Marcelo Bielsa, que optó por retirar a Muslera y a Fede Valverde en busca de un revulsivo que cambiara el guion del encuentro. El colegiado norteamericano que dirigió el choque fue señalado por su pasividad ante la dureza con la que actuó la selección uruguaya en distintos tramos del partido.
Esa dureza tuvo su punto más grave en el tramo final. En el minuto 88, un jugador uruguayo fue expulsado tras una entrada especialmente peligrosa sobre un futbolista español, una acción que evidenció la tensión acumulada en los últimos compases. La violencia del rival dejó además consecuencias físicas en las filas de la Roja de cara a lo que viene.
Entre los damnificados quedó Nico Williams, que terminó tocado y visiblemente enfadado, y sobre todo Yeremy Pino, que podría decir adiós al Mundial al verse afectada su clavícula. Con la clasificación ya asegurada, España se centra ahora en preparar el duelo de dieciseisavos de final, pendiente de la evolución de sus jugadores lesionados.
