En la provincia de A Coruña han sido hallados los restos de cuatro personas represaliadas por el franquismo, enterradas en una fosa común. El descubrimiento se ha producido en el marco de una intervención arqueológica que sigue en marcha en la zona y que busca localizar y recuperar los cuerpos de las víctimas de la violencia de aquella etapa. El hallazgo vuelve a poner el foco sobre las fosas comunes que aún permanecen sin exhumar en distintos puntos de España.
Los trabajos se desarrollan junto a la iglesia de Santa Mariña de Beira, en el municipio coruñés de Carral. Allí, los arqueólogos excavan cuidadosamente al pie de la fosa, en una labor que requiere precisión para no dañar los restos y poder documentar cada hallazgo. La intervención se centra en recuperar los cuerpos que aún permanecen bajo tierra, muchos de ellos décadas después de haber sido enterrados sin identificación ni reconocimiento.
El trabajo de los arqueólogos no se realiza en soledad. Familiares de víctimas de la violencia franquista permanecen al pie de la fosa, siguiendo de cerca cada avance de la excavación. Para muchos de ellos, la intervención representa la posibilidad de recuperar por fin los restos de seres queridos cuyo paradero fue desconocido durante generaciones, y de dar respuesta a preguntas que han acompañado a sus familias a lo largo de los años.
Según las investigaciones que sustentan la intervención, en la misma zona habrían sido enterradas como mínimo 18 personas. Esa cifra convierte el enclave en una fosa de dimensiones considerables y explica por qué los trabajos continúan tras el hallazgo de los primeros cuerpos. La estimación marca el alcance de la búsqueda y anticipa que la labor de los arqueólogos podría prolongarse mientras se rastrea el terreno en busca de más restos.
De los cuatro cuerpos localizados en los últimos días, la situación no es la misma para todos. Dos de ellos han podido ser recuperados en esta intervención, en la que los especialistas han logrado acceder a los restos y extraerlos para su estudio. Los otros dos, en cambio, se encuentran en un lugar de muy difícil acceso, lo que ha impedido su recuperación en esta fase de los trabajos y obliga a valorar cómo proceder con ellos más adelante.
El examen de los restos ya ha aportado datos relevantes sobre las circunstancias de las muertes. De los cuatro cuerpos identificados en este punto, dos presentan evidencias compatibles con una muerte violenta. Estos indicios, hallados durante la excavación, refuerzan el carácter de la fosa como lugar de enterramiento de personas represaliadas y aportan información que puede resultar clave para reconstruir lo ocurrido y avanzar en su identificación.
La intervención en Carral se suma a los trabajos de recuperación de la memoria histórica que se desarrollan en distintos puntos del país, orientados a localizar y dignificar a las víctimas enterradas en fosas comunes durante la Guerra Civil y la dictadura. Cada exhumación permite devolver un nombre y una sepultura digna a personas cuyo destino permaneció oculto durante mucho tiempo, y la excavación de A Coruña continuará mientras existan restos por recuperar en la zona.
