Padres y madres de alumnos con algún tipo de discapacidad han salido a la calle este domingo en Canarias para exigir una educación verdaderamente inclusiva. La movilización se ha sumado a una jornada marcada por distintas protestas en defensa de la educación pública, en este caso con el foco puesto específicamente en el alumnado con necesidades especiales.
Las concentraciones se han desarrollado en varias islas del archipiélago, concretamente en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura. La amplia distribución geográfica de las protestas refleja que se trata de una reivindicación compartida por familias de distintos puntos de Canarias, y no de un reclamo aislado de una sola localidad.
El mensaje central de las familias es la petición de más recursos. Reclaman que se destinen más medios a la educación pública y, en particular, que esos recursos se orienten hacia la inclusión de los alumnos con discapacidad, de modo que puedan recibir una atención adecuada dentro del sistema educativo ordinario.
Detrás de la convocatoria están padres y madres pertenecientes a distintas asociaciones de educación inclusiva. Estas organizaciones han coordinado las protestas en las diferentes islas y han dado voz a un colectivo de familias que reivindica un cambio en la forma en la que se atiende a sus hijos dentro de los centros educativos.
Uno de los puntos clave de su reclamación es el rechazo a que sus hijos sean enviados a aulas y centros especializados. Las familias sostienen que sus hijos no necesitan ese tipo de recursos segregados y que su lugar está, en realidad, dentro de los centros educativos ordinarios, junto al resto del alumnado.
Para defender esa postura, los padres y madres argumentan que el grado de discapacidad de sus hijos puede ser atendido en centros ordinarios siempre que existan los recursos humanos y económicos adecuados. De ahí que su principal exigencia sea precisamente que la administración garantice esos medios, en lugar de derivar al alumnado a espacios separados.
