Una nueva campaña de seguridad vial pone el foco en uno de los colectivos más vulnerables de la carretera. La iniciativa insta a los motoristas a no realizar maniobras peligrosas y apela a la concienciación de todos los conductores sobre la fragilidad de quienes circulan en moto.
La campaña parte de un análisis de cómo se producen los accidentes. La salida de vía y la caída suelen ser las maniobras que provocan el siniestro y son la causa concurrente más importante, unas circunstancias que aparecen vinculadas a la velocidad.
El mensaje llega en un momento especialmente delicado. Un motorista murió este sábado por la noche en un accidente con un turismo en Martorell, en lo que supone el segundo siniestro mortal de moto del fin de semana en Cataluña.
Las cifras del año reflejan la magnitud del problema. Con esta última víctima ya son 54 las personas muertas en las carreteras catalanas en lo que va de año, 23 de las cuales son motoristas, un colectivo que representa alrededor del 40 por ciento de las víctimas mortales. Solo en Barcelona han perdido la vida cuatro motoristas.
Detrás de las estadísticas hay historias personales como la de Helena. Mientras circulaba en moto, un turismo se saltó un semáforo y la embistió. Ella recuerda que de golpe el tiempo se volvió muy lento y que el ruido que oía era como si tuviera la cabeza sumergida bajo el agua, llegando a pensar que se estaba muriendo en el suelo.
Helena sobrevivió, pero las secuelas han marcado su vida. Pasó por 18 operaciones y, cada vez que le decían que no habían funcionado y que debían operar de nuevo, sentía que un trozo de ella se quedaba por el camino, hasta que dio un golpe en la mesa y pidió que le amputaran la pierna.
Ahora, Helena colabora con escuelas e institutos para concienciar a los jóvenes de los riesgos de una conducción imprudente. Advierte de que muchos piensan que a ellos no les pasará y que eso no es verdad, recordando que las normas, grandes o pequeñas, existen para poder convivir en la carretera.
