Cerca de novecientas personas han sido detenidas en Francia tras episodios de vandalismo extremo durante celebraciones deportivas el pasado fin de semana. Las escenas de violencia no son un caso aislado en el país, según las autoridades.
De los detenidos, casi la totalidad son hombres mayoritariamente franceses, un tercio son menores de edad y solo una minoría son reincidentes, según los datos facilitados por las fuerzas de seguridad.
El sociólogo Dominique Baudin, experto en violencia en el deporte, explica que el problema es sobre todo la expresión de unos jóvenes que no encuentran su lugar en la sociedad, que piensan que solo tienen derechos pero no el deber de cuidar las cosas.
El primer ministro Sébastien Lecornu ha calificado las imágenes de lamentables y considera que la violencia responde a un fenómeno de delincuencia mucho más global que el de unos simples aficionados al deporte.
El gobierno ha anunciado que en julio impulsará una nueva ley que prevea la posibilidad de que los violentos paguen la reparación de lo que destruyen o dañan, estableciendo responsabilidad económica directa para los autores del vandalismo.
El caso ha generado polémica adicional después de que dos concejales publicaran en redes sociales un vídeo de un adolescente herido en París tras ser alcanzado en el ojo por una pelota de goma disparada por un agente. Asuntos internos ha abierto una investigación.
La izquierda radical ha responsabilizado a la policía del desorden, algo que el primer ministro ha rechazado con indignación. El debate sobre la proporcionalidad de la respuesta policial frente al vandalismo sigue abierto en la sociedad francesa.
