El incendio forestal declarado en Ribas de Sil, en la provincia de Lugo, ha quedado estabilizado después de arrasar alrededor de 180 hectáreas de monte. La estabilización llegó ayer a última hora de la tarde, tras varios días en los que los medios de extinción trabajaron sin descanso para frenar el avance de las llamas en una zona de orografía complicada. Con el fuego ya controlado, la situación ha pasado a un escenario mucho más tranquilo para la comarca afectada.
El origen del fuego se remonta al pasado sábado por la tarde, cuando un rayo impactó contra el monte y prendió la vegetación. A partir de ese momento se inició un operativo que se ha prolongado durante tres días de lucha contra las llamas. La causa natural del incendio, provocada por la tormenta eléctrica, explica que el foco surgiera de forma repentina en plena ladera, en un contexto de altas temperaturas que favoreció la propagación inicial del fuego.
La localidad más cercana a las llamas es la aldea de Soutordé, un núcleo de población muy pequeño en el que apenas hay una decena de viviendas. La mayoría de sus habitantes son vecinos de edad avanzada, y fueron precisamente ellos quienes dieron la voz de alarma. Al ver el impacto del rayo y el inicio del fuego en el monte, avisaron a los servicios de emergencia, un aviso que resultó clave para que los equipos de extinción pudieran actuar cuanto antes.
Durante los días más críticos, los vecinos de Soutordé vivieron con preocupación la posibilidad de que las llamas bajaran desde la ladera cercana hasta sus casas. La cercanía del frente del fuego a un núcleo habitado, con muchas personas mayores entre sus residentes, convirtió esas jornadas en una situación de tensión e incertidumbre. Ahora, con el incendio estabilizado, la aldea respira con alivio después de tres días de angustia pendientes de la evolución del fuego.
Pese a la estabilización, el trabajo de los equipos de extinción no ha terminado. En estos momentos, los servicios se centran en humedecer la zona afectada para evitar que el fuego se reactive, un riesgo que sigue presente mientras queden puntos calientes en el terreno quemado. El objetivo es consolidar el control de las llamas y poder dar el incendio por completamente extinguido en las próximas horas, una vez se descarte cualquier posibilidad de que vuelva a avanzar.
El incendio de Ribas de Sil no ha sido un caso aislado, sino que se enmarca en una serie de fuegos forestales declarados en distintos puntos del país en una misma semana. La coincidencia de varios incendios en pocos días ha mantenido en alerta a los dispositivos de extinción, que han tenido que repartir sus esfuerzos entre diferentes frentes. La estabilización del fuego de Lugo supone, en ese contexto, una buena noticia dentro de una temporada especialmente exigente.
