La verja de Gibraltar, la frontera que se levantó a principios del siglo pasado, tiene las horas contadas. Este miércoles desaparecerá para siempre en virtud del acuerdo post-Brexit alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido, un pacto que convertirá ese paso en una vía libre para el tránsito de mercancías y de personas. En poco más de veinticuatro horas dejará de ser necesario enseñar el documento de identidad para cruzar, poniendo fin a una barrera con más de cien años de historia.
El cambio tendrá un efecto inmediato sobre miles de personas que dependen de ese paso para trabajar. Más de 15.000 trabajadores transfronterizos podrán cruzar con libertad, y el acuerdo no se limita a agilizar el tránsito, sino que también incorpora mejoras laborales para quienes cada día se ganan la vida al otro lado de la verja. Con ello se pone fin a las largas colas que durante años han marcado la rutina de la comarca.
Esas esperas se habían convertido en una auténtica agonía. Los trabajadores relatan que en jornadas normales podían pasar hasta tres o cuatro horas para cruzar, y que durante las temporadas de huelgas las colas llegaron a prolongarse hasta siete horas. Para muchos, ese tiempo perdido al salir del trabajo, justo cuando lo único que se quiere es llegar a casa, era uno de los mayores desgastes del día a día en la frontera.
Entre quienes esperan con alivio el fin de la verja está Consuelo, auxiliar de enfermería en Gibraltar, una de las profesiones más demandadas al otro lado, que lleva treinta años haciendo ese mismo camino. Como ella, quienes cruzan a diario destacan que el acuerdo les trae por fin una esperanza que creían haber perdido, sobre todo en cuestiones como las pensiones, que hasta ahora quedaban muy mermadas cuando una enfermedad de larga duración les impedía seguir trabajando.
La dimensión del movimiento diario ayuda a entender la importancia del acuerdo. Cada día cruzan la frontera alrededor de 16.000 personas, de las cuales unas 11.000 residen en La Línea de la Concepción, la ciudad española pegada al Peñón. La vida económica de la zona está estrechamente ligada a Gibraltar, hasta el punto de que aproximadamente un tercio de la facturación media de una empresa local se realiza con clientes gibraltareños.
El alcalde de La Línea de la Concepción, José Juan Franco, ha valorado positivamente la reapertura de la verja y lo que supone para su municipio. Aun así, ha pedido cautela y ha reconocido que quedan cuestiones en el aire, como el funcionamiento exacto de los flujos de tráfico, que confía en que puedan resolverse en el futuro para que la nueva situación funcione con normalidad.
La desaparición de la verja cierra un capítulo que arrancó a comienzos del siglo XX y que se convirtió en símbolo de las tensiones fronterizas de la zona. Su levantamiento definitivo, fruto del entendimiento entre Bruselas y Londres tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, transforma la vida cotidiana de miles de vecinos y trabajadores y abre una etapa nueva para toda la comarca del Campo de Gibraltar.
