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Sánchez asiste a la demolición de la verja de Gibraltar tras 117 años

Sánchez asiste a la demolición de la verja de Gibraltar tras 117 años | AVALW News

La verja de Gibraltar ha desaparecido tras 117 años, y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se ha desplazado hasta el propio paso fronterizo para asistir al acto de demolición, en la primera visita de un jefe del Ejecutivo español al Peñón en décadas. El acuerdo post-Brexit firmado por el Reino Unido y la Unión Europea, ya en vigor de forma provisional a la espera de la ratificación del Parlamento europeo, convierte el paso en una vía libre de personas y mercancías e integra a Gibraltar en el espacio Schengen con un doble control en el puerto y el aeropuerto. Sánchez ha destacado que el aeropuerto gibraltareño se abre al tráfico civil con un modelo de gestión compartida y que las prestaciones por desempleo y las pensiones de los más de 15.000 trabajadores transfronterizos quedan garantizadas y podrán complementarse hasta los mínimos españoles. Además, cualquier ciudadano de la Unión Europea con residencia legal en España podrá trabajar en Gibraltar en igualdad de condiciones, y un mecanismo de solidaridad financiado por la Unión Europea y el Reino Unido apoyará la formación y el empleo de los jóvenes de la comarca. España mantiene intacta su reclamación de soberanía sobre el Peñón.

La verja de Gibraltar, la frontera que se levantó a principios del siglo pasado, ha desaparecido. El Reino Unido y la Unión Europea han firmado el histórico acuerdo post-Brexit que la hace caer, y su entrada en vigor provisional se ha producido a partir de la medianoche, cuando se han cumplido exactamente 117 años de la barrera. El pacto convierte ese paso en una vía libre para el tránsito de personas, bienes y capitales, de modo que deja de ser necesario enseñar el documento de identidad para cruzar, poniendo fin a una de las últimas fronteras físicas que quedaban en Europa occidental.

El desmantelamiento se ha vivido en directo sobre el propio paso fronterizo. El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha dado la orden de retirar de forma definitiva el último retén de la policía de fronteras gibraltareña, cuyos agentes se han replegado ante la desaparición de la aduana. Después, en un acto simbólico, Picardo y el alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, un gibraltareño y un español, han cruzado juntos la línea de ida y vuelta y sin documentos, convirtiéndose en los primeros ciudadanos en atravesar la antigua verja ya sin control. El momento, acompañado por los acordes del himno de Europa interpretados por la banda de música de Gibraltar, ha reunido también a antiguos ministros principales como Bossano, Caruana y Canepa, que durante años reclamaron el fin de la valla, en una noche que en la zona se ha vivido además como doble celebración por la clasificación de España para la final del Mundial.

La jornada ha tenido además un momento de fuerte carga simbólica con la llegada del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, hasta el propio paso fronterizo para asistir al acto de demolición de la verja. Se trata de la primera visita de un jefe del Ejecutivo español a Gibraltar en décadas, un gesto inédito que ha reunido en el mismo lugar a Sánchez y al ministro principal del Peñón, Fabián Picardo, junto al alcalde de La Línea de la Concepción y a otras autoridades, en un ambiente de saludos y abrazos entre los asistentes ante el característico perfil de la roca.

En su intervención, Sánchez ha subrayado que el acuerdo abre el aeropuerto de Gibraltar al tráfico civil con un modelo de gestión compartida, orientado a mejorar la conectividad, el turismo y el desarrollo de toda la comarca del Campo de Gibraltar. El presidente ha situado a las personas en el centro del pacto y ha detallado que las prestaciones por desempleo de los trabajadores transfronterizos quedan garantizadas y sus pensiones protegidas, con la posibilidad de complementarse hasta los mínimos españoles y sin los retrasos en los cobros que hasta ahora provocaba la descoordinación administrativa entre ambos lados.

Sánchez ha añadido que cualquier ciudadano de la Unión Europea con residencia legal en España podrá trabajar por cuenta ajena en Gibraltar sin discriminación y en igualdad de condiciones. El acuerdo contempla además un mecanismo de solidaridad entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar, financiado por la Unión Europea y por el Reino Unido, destinado a reducir las desigualdades a ambos lados de la antigua verja mediante acciones concretas en materia de formación y de empleo, dirigidas de manera especial a ofrecer oportunidades a los jóvenes de la zona.

El acuerdo llega tras muchos años de negociaciones entre Bruselas y Londres, en una ceremonia breve y sin discursos con la que ambas partes han sellado el pacto. La firma permite la aplicación provisional del tratado a partir de esta medianoche, aunque todavía queda pendiente su ratificación en los parlamentos británico y europeo. En el acto han participado, entre otros, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, y el titular español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que ha querido dejar clara la posición de España sobre la disputa histórica. No cambiamos una coma en la reclamación de soberanía, protegemos esa reclamación y, sobre todo, damos un salto espectacular hacia el futuro en cooperación y en convivencia, ha afirmado, y ha añadido que España ha conseguido todos los objetivos que se había marcado en la negociación.

El tratado, que consta de 336 artículos a lo largo de unas mil páginas, garantiza la libre circulación de personas y mercancías y supone la entrada de Gibraltar en el espacio Schengen. Para hacerlo compatible con ese marco, se establece un doble control en el puerto y el aeropuerto, ejercido de manera conjunta por autoridades gibraltareñas y españolas. Además, Gibraltar aplicará un impuesto equivalente al IVA con el fin de evitar distorsiones económicas, en lo que las partes describen como el último gran capítulo pendiente de resolverse tras el Brexit.

El cambio tendrá un efecto inmediato sobre miles de personas que dependen de ese paso para trabajar. Más de 15.000 trabajadores transfronterizos podrán cruzar con libertad, y el acuerdo no se limita a agilizar el tránsito, sino que también incorpora mejoras laborales para quienes cada día se ganan la vida al otro lado de la verja. Con ello se pone fin a las largas colas que durante años han marcado la rutina de la comarca.

Esas esperas se habían convertido en una auténtica agonía. Los trabajadores relatan que en jornadas normales podían pasar hasta tres o cuatro horas para cruzar, y que durante las temporadas de huelgas las colas llegaron a prolongarse hasta siete horas. Para muchos, ese tiempo perdido al salir del trabajo, justo cuando lo único que se quiere es llegar a casa, era uno de los mayores desgastes del día a día en la frontera.

Entre quienes esperan con alivio el fin de la verja está Consuelo, auxiliar de enfermería en Gibraltar, una de las profesiones más demandadas al otro lado, que lleva treinta años haciendo ese mismo camino. Como ella, quienes cruzan a diario destacan que el acuerdo les trae por fin una esperanza que creían haber perdido, sobre todo en cuestiones como las pensiones, que hasta ahora quedaban muy mermadas cuando una enfermedad de larga duración les impedía seguir trabajando.

La dimensión del movimiento diario ayuda a entender la importancia del acuerdo. Cada día cruzan la frontera alrededor de 16.000 personas, de las cuales unas 11.000 residen en La Línea de la Concepción, la ciudad española pegada al Peñón. La vida económica de la zona está estrechamente ligada a Gibraltar, hasta el punto de que aproximadamente un tercio de la facturación media de una empresa local se realiza con clientes gibraltareños.

El alcalde de La Línea de la Concepción, José Juan Franco, ha valorado positivamente la reapertura de la verja y lo que supone para su municipio. Aun así, ha pedido cautela y ha reconocido que quedan cuestiones en el aire, como el funcionamiento exacto de los flujos de tráfico, que confía en que puedan resolverse en el futuro para que la nueva situación funcione con normalidad.

La desaparición de la verja cierra un capítulo que arrancó a comienzos del siglo XX y que se convirtió en símbolo de las tensiones fronterizas de la zona. Su levantamiento definitivo, fruto del entendimiento entre Bruselas y Londres tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, transforma la vida cotidiana de miles de vecinos y trabajadores y abre una etapa nueva para toda la comarca del Campo de Gibraltar.

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