Un incendio forestal declarado este jueves entre las localidades de Tamarite de Litera y Alcampel, en la provincia de Huesca, en Aragón, ha quemado ya unas 2.500 hectáreas y se encuentra perimetrado, con un perímetro que supera las 4.000 hectáreas. Considerado el primer gran incendio forestal del verano en España, el fuego ha obligado a desalojar a varias localidades de la zona y ha llevado al Gobierno de Aragón a activar la alerta roja para este fin de semana.
Las llamas han afectado especialmente a la localidad de Azanuy y a los núcleos próximos de Alins y Calasanz, cuyos vecinos han tenido que abandonar sus casas. De los 180 desalojados de Azanuy, 32 continúan alojados en una residencia de la cercana localidad de Monzón, mientras que el resto se reparte entre casas de familiares y otros lugares habilitados para la emergencia.
En total, cerca de 240 vecinos permanecen desalojados en Azanuy, Alins y Calasanz, sin que se hayan registrado heridos en el incendio. El confinamiento que se había decretado en la localidad de Fons por la presencia de humo ya ha sido levantado, mientras el Gobierno aragonés mantiene la prohibición de toda actividad agrícola durante el fin de semana por el elevado peligro existente.
El operativo de extinción no ha dejado de crecer. A los medios del Gobierno de Aragón se han sumado la Unidad Militar de Emergencias, la UME, recursos del Ministerio para la Transición Ecológica y efectivos desplazados desde Cataluña y la Comunidad Valenciana, que han trabajado durante toda la noche con medios terrestres y aéreos para evitar que las llamas alcancen nuevos núcleos habitados. A ellos se sumaron numerosos agricultores que colaboraron con sus tractores abriendo cortafuegos para frenar el avance del fuego. Durante la tarde se registraron algunas reproducciones de las llamas, pero los equipos lograron contenerlas.
Pese a la contención, el peligro no ha desaparecido. En Azanuy todavía existe riesgo de que el fuego se reavive, ya que las llamas llegaron prácticamente hasta las casas, hasta el mismo borde del casco urbano, donde numerosos efectivos siguen trabajando. El viento y la baja humedad se han convertido ahora en los mayores riesgos para las labores de extinción.
Si la evolución es la prevista, el nivel de emergencia podría rebajarse mañana al nivel 1, lo que supondría la retirada de la UME y el regreso de los vecinos a sus casas. Los desalojados, muchos de ellos preocupados por haber dejado todo atrás, esperan poder volver cuanto antes, después de que se les ordenara salir por la acumulación de ceniza que empezaba a caer sobre las viviendas.
Las primeras investigaciones sobre el origen del incendio apuntan a que el fuego se inició en cinco puntos diferentes, un dato que ha reforzado las sospechas sobre su carácter intencionado. En relación con el suceso hay una persona detenida como presunto autor del incendio, mientras continúan las pesquisas para esclarecer cómo se originó un fuego que ha mantenido en vilo a toda la comarca.
