Un grupo numeroso de estudiantes del País Vasco ha recibido un cero en la prueba de euskera dentro de los exámenes de acceso a la universidad, pese a contar con notas altas en el resto de las materias. El resultado ha generado malestar entre los alumnos afectados y sus familias, que consideran que algo no encaja en la corrección de esta parte de la prueba y reclaman explicaciones.
Entre los casos que se han hecho públicos está el de Íñigo, que quería estudiar Medicina pero que, con la nota que le ha quedado, ya no llega a la exigente calificación que pide esa carrera. Él mismo explica que todas sus notas están por encima del 8 y del 9, pero que en euskera tiene un cero. Una situación muy parecida es la de Claudia, que aspiraba a Farmacia y que, tras recibir clases extra de euskera, se ha encontrado también con un cero.
El problema no es un caso aislado. En el foco está el tribunal número 11, que corrige dos clases, de la letra I a la S, donde se contabilizan hasta 60 ceros y otras 40 notas por debajo del 2. La concentración de calificaciones tan bajas en un mismo tribunal es precisamente lo que ha encendido las alarmas entre quienes han salido perjudicados.
Los profesores piden, entre otras medidas, una fórmula de tribunales aleatoria en la que quien corrige no sepa a qué centros pertenecen los exámenes. Su argumento es que estos casos solo se han dado en colegios concertados de modelo A, donde predomina el castellano frente al euskera, lo que ha alimentado las dudas sobre la imparcialidad de la corrección.
Desde el ámbito educativo se ha pedido rigor y transparencia, y se asegura comprender la preocupación de los afectados. La administración trata así de rebajar la tensión generada por unos resultados que pueden condicionar de forma decisiva el futuro académico de los estudiantes implicados.
Las familias, sin embargo, no descartan dar pasos más contundentes. Entre las futuras acciones que se plantean figura llevar el caso a los tribunales, además de acudir al Ararteko, la institución del defensor del pueblo vasco, y a la Fiscalía de Menores, con el objetivo de que se revise lo ocurrido.
El trasfondo de la polémica es el peso que esta calificación tiene en el acceso a la universidad, sobre todo en carreras que exigen notas muy altas como Medicina o Farmacia. Un cero en euskera arrastra hacia abajo la media de alumnos que, en el resto de asignaturas, rozaban la excelencia, lo que explica la indignación de los afectados y la presión para que se aclare lo sucedido.
