El juzgado de Manresa ha decidido archivar la causa abierta por la muerte de tres geólogos en un accidente en la mina de Súria. Se trata de uno de los accidentes más graves de la historia de la minería en Cataluña.
El órgano judicial considera que no hay suficientes indicios de delito en el caso. En su valoración, concluye que el siniestro se debió a un desprendimiento súbito e imprevisible de la roca, y no a una conducta que pueda ser perseguida penalmente.
La decisión de archivar la causa no fue solo del juzgado. La fiscalía también dio su apoyo al archivo, alineándose con la conclusión de que no existían elementos para mantener abierto el procedimiento.
Ese respaldo llegó después de comprobar, a partir de los informes técnicos, que las familias de las víctimas ya habían sido indemnizadas por Iberpotash. Era uno de los aspectos que la fiscalía tuvo en cuenta para sostener el archivo.
Según la resolución, no hubo ninguna omisión grave de las medidas de seguridad ni tampoco ninguna imprudencia. El motivo es que, previamente, no se había detectado ningún riesgo grave ni tampoco inminente en la zona del accidente.
La magistrada asume en su decisión las conclusiones de uno de los técnicos que intervinieron en el caso. Ese técnico atribuye el fatal desenlace a un riesgo inherente a la propia actividad minera.
De acuerdo con los expertos, la caída del bloque, de casi dos toneladas, era imprevisible. Sobre esa base, el juzgado entiende que el accidente no pudo evitarse pese a las medidas existentes, lo que sustenta el archivo de la causa.
