El Ministerio de Asuntos Exteriores ha actualizado el número de españoles fallecidos a causa del doble terremoto que golpeó Venezuela, una cifra que se eleva ya a 34. La corrección al alza confirma el fuerte impacto que la catástrofe ha tenido también sobre la comunidad española presente en el país, y llega diez días después de que la tierra temblara.
Ante la magnitud de la emergencia, la Agencia Española de Cooperación ha desplegado un hospital de campaña en Venezuela, concretamente en Caracas, que ya se encuentra montado y operativo. Su objetivo es atender a todas las personas que necesiten ayuda, tanto desde el punto de vista físico como psicológico, en un contexto en el que los servicios sanitarios locales se han visto desbordados.
El director de la agencia, que acaba de regresar de Venezuela, ha explicado en el Canal 24 Horas cuáles son ahora las principales necesidades de los afectados por el seísmo. Según ha detallado, más allá de la atención médica inmediata, la prioridad pasa por afrontar las secuelas materiales de una catástrofe que ha dejado numerosas zonas devastadas.
Entre las tareas pendientes figuran retirar los escombros y apuntalar los numerosos edificios que han quedado gravemente dañados y que corren riesgo de derrumbarse. A ello se suma la urgencia de recuperar servicios básicos como la luz, el agua y las comunicaciones, que resultan esenciales tanto para los supervivientes como para los equipos que trabajan sobre el terreno.
La situación es especialmente crítica en la llamada zona cero, en La Guaira, donde prácticamente no funciona nada. La falta de electricidad, agua y comunicaciones complica enormemente las labores de asistencia y dibuja un escenario de destrucción que, según los testimonios que llegan desde el país, tardará mucho tiempo en revertirse.
Diez días después de los terremotos, las esperanzas de encontrar supervivientes se van desvaneciendo a medida que pasan las horas. Aunque en las redes sociales han circulado vídeos de algunos rescates, las posibilidades de hallar a más personas con vida se reducen, y en varios puntos las tareas de búsqueda han tenido que suspenderse al no detectarse señales de vida entre los restos.
Detrás de las cifras hay historias que estremecen. Los testimonios que llegan desde Venezuela relatan pérdidas devastadoras de familias enteras sorprendidas por el desplome de sus viviendas cuando la tierra tembló. La actualización del número de españoles fallecidos pone rostro español a una tragedia que sigue golpeando a Venezuela y que mantiene movilizada la ayuda internacional.
