Donald Trump celebra este domingo su 80 cumpleaños de una forma poco habitual para un presidente: con una velada de combates de artes marciales mixtas de la UFC organizada en la propia Casa Blanca, en el Jardín Sur. El acontecimiento, que ha atraído la atención dentro y fuera del recinto, convierte la residencia presidencial en escenario de un espectáculo deportivo de gran formato.
El mandatario ha enmarcado la cita dentro de los actos por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Cientos de personas se han acercado ya a los exteriores para seguir el evento, mientras en el interior del recinto estaba todo listo para una jornada que se anunciaba tan llamativa como polémica.
Para acoger los combates se ha levantado una estructura enorme de acero con un octágono, la jaula característica de la UFC, en la que está previsto celebrar siete peleas con algunos de los mejores luchadores del mundo, con Trump situado en primera fila. Según se ha detallado, cientos de trabajadores han dedicado varias semanas a construir el imponente montaje sobre el césped.
La ocasión es controvertida precisamente porque coincide con el cumpleaños del presidente. Aunque oficialmente se vincula al 250 aniversario de la independencia, a nadie se le escapa que Trump ha querido celebrar el combate justo en la fecha de su 80 cumpleaños, lo que ha alimentado las críticas sobre el uso de un espacio público para un acto de marcado carácter personal.
Trump mantiene una larga relación con la UFC, organización en cuyos combates se ha dejado ver en varias ocasiones y cuyo máximo responsable es un viejo aliado suyo. Buena parte de los aficionados a este deporte son hombres jóvenes, un sector del electorado que el presidente ha cortejado con éxito, lo que añade una lectura política al espectáculo.
El rechazo social al evento queda reflejado en los sondeos. Según una encuesta de Reuters, solo al 16% de los estadounidenses les parece apropiado que se celebre este combate en la Casa Blanca, en terreno público, lo que sitúa a una amplia mayoría en contra de utilizar la sede presidencial para este tipo de citas.
A las críticas se suman las dudas por posibles conflictos de interés. La prensa ha publicado que, hace apenas tres meses, Trump invirtió varios miles de dólares en la empresa matriz de la UFC, justo antes de un combate que puede recaudar una fortuna en publicidad. De hecho, en el recinto resultan muy visibles los nombres de los patrocinadores, lo que refuerza las sospechas sobre el beneficio que el evento puede reportar.
