Casi un tercio de los asalariados en España trabaja en entornos laborales violentos, según un estudio elaborado por la Fundación Primero de Mayo. El informe concluye que uno de cada tres trabajadores por cuenta ajena sufre algún tipo de violencia en su empleo, una realidad en la que se incluyen los insultos, las humillaciones y el aislamiento como parte de lo que se define como violencia laboral.
De acuerdo con el estudio, las formas más habituales de esta violencia son los ataques verbales y el aislamiento social, mientras que la violencia física aparece en menor medida. Se trata, por tanto, de un fenómeno que se manifiesta sobre todo a través de conductas de hostigamiento y de exclusión, más que mediante agresiones físicas directas contra los trabajadores.
El informe señala además que esta violencia afecta principalmente a las mujeres y a las personas jóvenes, que figuran entre los colectivos más expuestos a padecer este tipo de situaciones en su entorno de trabajo. Son, según el estudio, los perfiles sobre los que recae con mayor frecuencia esta clase de comportamientos dentro de las empresas.
En cuanto al origen de las agresiones, el estudio precisa que tres de cada cuatro proceden de los propios compañeros o de la dirección de la empresa. Ese dato sitúa el problema en el interior de las plantillas y de las estructuras jerárquicas de las organizaciones, y no en agentes externos ajenos al centro de trabajo.
El estudio subraya que este tipo de violencia se produce la mayoría de las veces en el puesto de trabajo habitual y que tiene consecuencias directas sobre la salud mental de quienes la padecen. Su impacto, según se desprende del informe, trasciende el ámbito estrictamente profesional y se proyecta sobre el bienestar personal de los afectados.
Las repercusiones se reflejan también en la voluntad de abandonar el empleo, ya que uno de cada cinco afectados se plantea dejar su puesto de trabajo a causa de estas situaciones. El informe apunta que son las mujeres quienes con más frecuencia valoran abandonar su empleo cuando se ven expuestas a la violencia laboral en su día a día.
Por último, el estudio establece una relación entre las condiciones de trabajo y la incidencia de este fenómeno, al constatar que allí donde peores son esas condiciones se registra un mayor nivel de violencia laboral. De este modo, la Fundación Primero de Mayo vincula la mejora de los entornos de trabajo con la reducción de este tipo de conductas en las empresas.
