La justicia ha puesto condena a uno de los casos de lotería más llamativos de Galicia. El lotero de una administración de A Coruña ha sido condenado a tres años y medio de cárcel por apropiarse de un boleto de la Primitiva premiado con cerca de cinco millones de euros. La sentencia cierra, de momento, una historia que se arrastraba desde hacía más de una década.
El origen del caso está en un gesto cotidiano que acabó torciéndose. Según la sentencia, un cliente acudió a la administración para comprobar si su boleto había resultado premiado. En lugar de decirle la verdad, el lotero le ocultó que ese boleto escondía el premio gordo, dejando que se marchara sin saber lo que tenía en sus manos.
El importe en juego era extraordinario. El boleto había sido agraciado con un premio de 4,7 millones de euros, una cantidad que el responsable de la administración trató de cobrar para sí mismo pocos días después, una vez que el cliente ya se había ido convencido de que no había ganado nada.
Para el tribunal, la conducta del lotero respondió a un claro ánimo de lucro. La sentencia subraya que el condenado actuó creando la falsa creencia de que el boleto no había sido premiado, lo que le permitió quedarse con el resguardo y, más tarde, intentar cobrar el dinero como si el premio le correspondiera a él.
La resolución judicial ha traducido esos hechos en una pena de prisión. El lotero ha sido condenado a tres años y medio de cárcel por quedarse con un premio que no le pertenecía. La condena pone el foco en la responsabilidad de quien gestiona la venta y el cobro de la lotería, una actividad que se sostiene sobre la confianza del cliente.
Más allá de la pena de cárcel, la sentencia fija también una reparación económica. El lotero y la sociedad estatal de loterías tendrán que pagar de forma conjunta el importe del premio, de modo que el dinero que se quedó de manera indebida deberá ponerse a disposición de quien tenía derecho a él.
El fallo deja además otros perfiles del caso. Otra persona, que había sido delegado de loterías en A Coruña y estaba acusada de encubrimiento y blanqueo, no ha resultado condenada, al no quedar precisada su participación delictiva en la trama. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, por lo que el caso todavía podría tener un nuevo capítulo.
