La ola de calor extremo que afecta a buena parte de Europa ha obligado a parar o reducir la actividad de varios reactores nucleares en Francia. Se trata de una consecuencia directa de las altas temperaturas sobre el funcionamiento de las centrales, que necesitan grandes cantidades de agua para operar.
El motivo de estas paradas es el agua que las centrales utilizan para refrigerarse. Segun la informacion disponible, ese agua esta demasiado caliente para poder devolverla a los rios, lo que impide que los reactores sigan funcionando con normalidad en plena ola de calor.
Un ejemplo de esta situacion es la central nuclear de Golfech, en el sur de Francia, que se encuentra totalmente paralizada. Uno de sus reactores lleva un mes inactivo por tareas de mantenimiento, mientras que el otro se paro hace dos dias como consecuencia de las condiciones provocadas por el calor.
El calor extremo calienta el agua del rio Garona, cuyas aguas se utilizan para refrigerar el reactor de Golfech. Cuando esa agua se vierte de nuevo al cauce a la salida de la central, la temperatura del rio supera los 28 grados, un umbral que resulta determinante para la actividad de la planta.
Para proteger el medio ambiente, el agua por encima de esa temperatura puede afectar a la flora y la fauna de los rios, por lo que la ley obliga a paralizar la produccion. En aplicacion de esta normativa medioambiental se ha reducido tambien la potencia de otras dos centrales, mientras se vigilan otras situadas a orillas del Rodano y del Sena.
Francia, que cuenta con 57 reactores nucleares, apuesta por esta energia, completada con las renovables, para reducir su dependencia de los combustibles fosiles. Segun la electrica francesa, esta perdida de potencia representa solo el 3,5 por ciento de la capacidad nuclear y no afecta al equilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad, por lo que no tendria por que repercutir en la factura mensual de los consumidores.
