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Olinia, el auto eléctrico del gobierno, genera dudas

Olinia, el auto eléctrico del gobierno, genera dudas

El vehículo eléctrico Olinia, presentado por el gobierno de México, despierta dudas. No alcanzará el 75% de fabricación mexicana hasta 2030, partirá desde 150 mil pesos y, según expertos, no cumple los estándares de seguridad de otras marcas. El gasto público ronda los miles de millones.

El vehículo eléctrico Olinia, presentado por el gobierno de México como un proyecto de fabricación nacional, ha empezado a generar dudas sobre su costo, su seguridad y el grado real de producción mexicana. El propio desarrollo se ha apoyado en el trabajo conjunto con especialistas y empresas de China, Estados Unidos, India y Alemania.

Uno de los puntos que más llama la atención es el calendario de fabricación. Según la información disponible, no será hasta 2030 cuando el vehículo alcance un máximo de 75% de fabricación mexicana. Eso implica que, al descomponerse, buena parte de las piezas tendrá que importarse, lo que matiza la idea de un auto plenamente nacional.

Tampoco será tan barato como se había prometido. De acuerdo con los datos presentados, su precio partirá desde los 150 mil pesos, dependiendo del equipamiento. La cifra aleja al Olinia de la imagen de un automóvil especialmente accesible para el bolsillo de la mayoría de los usuarios.

Entre las ventajas anunciadas figura que se podrá recargar incluso en enchufes domésticos. Sin embargo, ese mismo punto tiene una contraparte, ya que el consumo de energía eléctrica en los hogares aumentaría de forma significativa, un costo adicional que recaería sobre las familias que decidan adquirirlo.

A las dudas económicas se suman las de seguridad. Según los expertos citados, el Olinia no cumple con los estándares que incorporan otras marcas para proteger a los pasajeros, tanto en la circulación por las ciudades como en las carreteras. Es uno de los reparos de fondo sobre la viabilidad del proyecto.

En el plano del gasto público, las cifras son considerables. El gobierno de México invirtió 25 millones de pesos en el diseño y desarrollo del vehículo, más otros 195 millones de pesos para instalar la planta que fabricará las baterías. A ello se añade lo que falta para echar a andar la producción.

Para esa etapa se requieren otros 3 mil 489 millones de pesos, un dinero que se buscará a través de la iniciativa privada. Con un horizonte fijado en 2030 y un desembolso que se cuenta por miles de millones, el debate de fondo es si conviene destinar esos recursos a este proyecto o a otras necesidades del país.

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