En el sureste de México, las fugas de combustible de Petróleos Mexicanos siguen contaminando el agua y perjudicando el medio ambiente. En una de las parcelas afectadas, la gasolina sale por el mismo paso de agua que va de la propiedad hacia el arroyo, de modo que el cauce, según muestra el afectado, ya se está contaminando incluso por debajo de la superficie.
El responsable de la denuncia es el ganadero José Manuel, quien en mayo reportó a Pemex la fuga que afectó su rancho y también los terrenos de otros ganaderos de la ranchería Morelos, primera sección del municipio de Reforma, en Chiapas. Lo que comenzó como un problema puntual se ha convertido para él en una afectación que se extiende por la zona.
De acuerdo con su relato, personal de la zona industrial acudió al lugar para hacer excavaciones y localizar el derrame de hidrocarburo. Sin embargo, asegura que únicamente le taparon la parte del agua que corre hacia abajo, sin resolver el origen del problema. Desde entonces, lejos de disminuir, los daños en sus tierras han ido en aumento.
La situación lo obligó a tomar medidas drásticas. José Manuel movió a su ganado para evitar que los animales se enfermen o mueran y terminó abandonando su casa ante el temor de una explosión y por el olor penetrante a combustible. Dice que ya no puede ni siquiera acercarse al sitio por el miedo a encender fuego o a que reviente alguna de las líneas.
Según la información del reportaje, la fuga se registró en una de las 13 líneas que transportan combustibles desde esa zona y que, aparentemente, no han recibido el mantenimiento que les corresponde. La acumulación de gasolina es tal que, según describe el afectado, por las tardes resulta difícil incluso respirar en los alrededores de su propiedad.
Frente a este panorama, José Manuel exige la reparación inmediata de la fuga y el pago de una indemnización por el daño causado a sus tierras. Hasta ahora, denuncia, lo único que ha recibido son promesas y engaños, sin que las autoridades ni la empresa concreten una solución que detenga el avance de la contaminación.
Mientras tanto, el deterioro continúa a la vista. El propio ganadero señala cómo la vegetación se va muriendo por donde avanza la gasolina y advierte que el combustible ya llegó hasta el agua. Por eso insiste en que está peleando por sus derechos y reclama una respuesta que ponga fin a un riesgo que no solo afecta su parcela, sino a toda la comunidad de la zona.
